Por: Antieditorial

Cuidado con la apología a la división

En respuesta a su editorial "¿Cómo nos vamos a reconciliar?” (24/12/16, El Espectador) me gustaría dirigir a ustedes mi pensamiento.

Por Héctor Fabio Chacón R

Llevamos ya varios años hablando de un país dividido, últimamente de manera más seguida atribuyendo dicha división al proceso de Paz y a los diferentes puntos de vista entre el Gobierno y la oposición. Esto ha llevado a que en diferentes titulares, foros, columnas, etc., se exprese que Colombia no va a poder avanzar en el posconflicto debido a la división en la que estamos.

En lo personal, me parece una apreciación exagerada y equivocada. Por su aplicación natural, al menos la que he visto toda mi vida, la democracia como sistema promueve la división. Siempre hay y, creo, deben haber posiciones diferentes sobres las cuales el pueblo debe elegir. No debería asustarnos por tanto que no haya un Gran Pacto Nacional o algo por el estilo para alcanzar un objetivo para todos.

El problema, creo yo, está en la forma como todos los actores estamos viendo la situación y como se divulga y como la interpretamos. A mi me dolió que el Sí hubiera perdido en el plebiscito, pero finalmente permitió que se hicieran unos cambios al Acuerdo y quizás existe hoy uno mejor.

Cuando existen diferentes puntos de vista, hay la posibilidad de alcanzar un punto, no necesariamente intermedio, pero que sí se acerque más a ambos. Esto aunque las dos partes queden inconformes, lo cual para mi, es más objetivo.

Ahora, la división de la que se está hablando en los diferentes medios es una división política promovida por intereses muy particulares, en la búsqueda de una mejor posición de poder hacia el futuro. Ustedes, los medios, también son culpables por la promoción de la división, por lo que divulgan, como lo divulgan y cuando lo divulgan. Hacen apología de la división.

Hoy, por ejemplo, leo en un titular de un medio de prensa, no necesariamente ustedes, donde se dice, entre comillas “Las Farc pidieron mi extradición” - Andrés Felipe Arias. Mi pregunta es: ¿vale la pena ese titular? ¿No pudo ser de otra forma? Leí la entrevista y la verdad no veo el argumento que lo justifique, pero estoy seguro que el periodista que lo publicó sabe que ese titular vende, pero debiera entender que también es una afirmación sin valor real lógico (¿quién es uribito para que pidan eso?).

Así hay muchos ejemplos que lo que hacen es alimentar la imaginación de la gente común y de la cual, quienes generan esas afirmaciones, como Uribe y su corte, quieren aprovecharse y ustedes les hacen eco.

En esta época de lo que ustedes los medios han dado a llamar posverdad, que para mi es un nombre diferente para la misma mentira de siempre, ustedes deben pensar más objetivamente y no prestarse de medios útiles a su divulgación.

Espero no ofender su criterio con mi comentario, pero ojalá reflexionaran en su papel un poco más, ya que sería triste que se volvieran tan laxos como Twitter y Facebook en la divulgación de la información.

 

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