Por: Daniel Mera Villamizar

De la desobediencia civil de Fecode a un Índice de Compromiso con la Educación

Que el Día E sirva también para medir el desempeño del Estado, los gobiernos, la sociedad y el sector privado frente a la educación.

El Índice Sintético de Calidad Educativa, ISCE, puede defenderse como un avance importante. Fecode piensa que no y convocó a los docentes a hacer cosas distintas a las diseñadas por el MEN el 13 de abril, el Día E de la Excelencia Educativa. No sabemos el impacto de este llamado a la desobediencia civil, pero sí los argumentos. Aunque la conversación con Fecode es muy difícil, hay que vencer la tendencia a simplemente ignorarlos.

Fecode dice que el ISCE evalúa a las instituciones educativas sin tener en cuenta el contexto. "El ISCE y sus conclusiones individualizan las responsabilidades de lo educativo en la institución escolar y en los docentes, desconociendo el impacto negativo de la política en ese proceso de deterioro. Evade la responsabilidad de la política del gobierno nacional y regional en dicho proceso" (Circular 9 para los sindicatos filiales).

Como intentar rebatir técnicamente algunas afirmaciones no parece productivo y lo que se necesita es subir el diálogo a un nivel de acuerdo procedimental, estuve pensando al respecto, mientras observaba al presidente y a la ministra en la fase mediática de "tengan fe en estos números, que después verán qué significan". Un nivel de acuerdo del tipo: "ustedes tienen razón: no nos podemos quedar en el ISCE".

Tiene sentido un índice que mida el desempeño de todos los sectores e instituciones relevantes para la educación. Si el ISCE mide fundamentalmente resultados de la institución educativa, que un Índice Sintético de Compromiso con la Educación, ISCE II, mida la provisión de condiciones para lo que evalúa ISCE I. Un ISCE II que no sería administrado por el gobierno, sino por la sociedad civil, a través de una alianza en cuya junta directiva estaría Fecode y que contrataría el trabajo técnico a varias instituciones calificadas independientes.

Un ISCE II que evalúe al Estado central, a los gobiernos nacional y territoriales; al Congreso; a la sociedad; a las universidades con licenciaturas y al sector privado en variables estratégicas para la educación. Al Estado, por ejemplo, en las políticas de formación, remuneración, evaluación y promoción de los docentes. Hoy se raja, es sabido. Al gobierno nacional, por ejemplo, en el manejo presupuestal (hoy se oye en la televisión que "hay más plata para la educación que para la guerra" y, al tiempo, en los colegios, que bajaron los recursos de alimentación escolar). De hecho, hay que comenzar por la responsabilidad del acceso (cobertura), que es una tarea inconclusa, en particular en la media.

Menos obvio es cómo medir el compromiso de la sociedad con la educación. Para monitorear la atención de padres y madres de familia a la educación de sus hijos podría explorarse usar la infraestructura del Sistema Integrado de Matrícula, SIMAT, para las instituciones oficiales, y en general, de la Gran Encuesta Integrada de Hogares del DANE. Podría construirse un indicador con los medios y la televisión para incentivar su aporte al compromiso de la sociedad con la educación. Y, claro, se pueden considerar medidas menos populares con el bolsillo de los hogares, pero este gobierno ha tenido un déficit crónico de popularidad. En suma, el país tiene cabezas suficientes para diseñar un índice así y luego voluntades para coordinar su implementación.

Presumiblemente, Fecode ya no le haría desobediencia civil al Día E, sino que llegaría con los resultados del ISCE II en la mano. Por supuesto, hay que revisar el ISCE: 'pagar ' por la promoción automática (componente eficiencia) es un incentivo perverso, por ejemplo. Sobre la preponderancia de las Pruebas Saber, como alumno de Víctor Manuel Gómez en la Nacional, comprendo perfectamente las críticas, pero creo que en esencia se pueden defender bien –añadiendo uno o dos indicadores en el componente Desempeño-, en el marco de una reforma curricular. Al Congreso, por ejemplo, hay que ponerle la prueba de un proyecto de ley que elimine todas las cátedras que se han inventado, todas.

@DanielMeraV

 

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