Por: Juan Manuel Ospina

De salvación nacional a la unidad republicana

Estaría naciendo al calor del plebiscito y del posible final del conflicto armado con las FARC, que no es el fin de la violencia, un frente común plural y democrático para darle nacimiento a un Movimiento de Unidad Republicana “para enfrentar la descomposición del régimen actual”, según se desprende de una carta abierta que un grupo de ciudadanos básicamente antioqueños, cercanos al periódico El Colombiano de Medellín y a sectores del antiguo MOIR convertidos al uribismo más doctrinal, le dirigieron a expresidentes, políticos, dirigentes gremiales y exmilitares identificados en sus críticas a las negociaciones en La Habana.

Un documento importante y revelador que no ha tenido ninguna divulgación o comentario, salvo su publicación en el portal Las 2 Orillas.

Se plantean como  un llamado que   desde la ciudadanía – el perfil de los firmantes tiene ese propósito – le hacen a quienes tienen responsabilidades y una posición crítica frente al manejo de la negociación por parte del gobierno, en la cual creen ver el desmoronamiento del Estado de Derecho y el desplome de las instituciones democráticas, que convertirían a  los acuerdos en “la mayor amenaza para el futuro de la República”. Parten en su planteamiento  del supuesto fundamental de los críticos de las negociaciones, de unas FARC “hasta hace pocos años derrotadas militar y políticamente” por Uribe y que Santos revivió con su propuesta de paz; en el proceso se habría  generado una relación de subalternidad del gobierno con la guerrilla, “lo más parecido a un vergonzoso y punible ayuntamiento político, al elevar lo acordado a puerta cerrada a norma constitucional”.

Claramente no  proponen adelantar solo una acción puntual para enfrentar, en el plebiscito, la propuesta gubernamental, que sería el primer reto de una tarea política de mayor aliento; en el horizonte avizoran más retos, más batallas a librar en un futuro de postconflicto, para el cual se estarían organizando para ser actores de primera línea, ya no con el traje de fatiga del militar sino del civil que enfrenta el nuevo peligro para Colombia, la descomposición del régimen y del Estado de Derecho, fruto de los acuerdos santistas y no de la paz como tal. Por ello, plantean no el regreso a la guerra, sino el logro de un nuevo acuerdo que será posible al “derrotar la trampa que se nos tiende con el acuerdo propuesto y buscar una paz justa, sin impunidad ni peligrosas concesiones que pongan en riesgo la institucionalidad”.  Al efecto, tendrían presente uno de los supuestos de la estrategia de negociación oficial: nada está acordado/negociado hasta que todo lo esté; o sea que no se estaría ante una negociación cerrada sino en proceso y que por consiguiente admite cambios si el ciudadano con su voto así lo ordena.

Leyendo entre líneas el documento, es posible pensar que se trataría de uno de  los primeros pasos públicos para recomponer al uribismo para el postconflicto. En esta nueva etapa  se acrecentaría la influencia ideológica del Alvarismo, hoy la fuerza dominante en el maltrecho Partido Conservador – Carlos Holguín, Fernando Londoño, Alejandro Ordoñez… -, con su componente liberal encabezado por Germán Vargas, cada vez más cercano al expresidente Uribe. Imposible no recordar el Movimiento de Salvación Nacional, en otra coyuntura de postconflicto, con Álvaro Gómez y Carlos Lleras de la Fuente a la cabeza, cuando también se conformó una coalición de carácter bipartidista, para salvar a la democracia y a las instituciones. Años después, Álvaro Gómez cambiaría su discurso para derrotar “al régimen” y salvar al país. La Historia no se repite pero está cargada de enseñanzas que es necesario saber leer frente a las nuevas circunstancias. La política empieza a moverse de fondo, preparándose para lo que viene. Esas movidas y las que vendrán deben conocerse y debatirse. Repasando la historia del país en estos asuntos, veo además, asomar las orejas de una Constituyente en el post conflicto, como sucedió en los noventa, con Salvación Nacional incluida. 

 

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