Por: Augusto Trujillo Muñoz

Debates constitucionales y perspectiva constituyente

La Universidad Nacional de Colombia celebra los 25 años de la Carta Política de 1991.

El programa se cumplirá los días 27, 28 y 29 del presente mes de septiembre, alternativamente, en el auditorio Camilo Torres de la Facultad de Derecho y en el auditorio Alfonso López de la Universidad Nacional.

Tomo prestado para la columna el nombre del programa académico, que analizará desde el significado político de la Asamblea Constituyente de 1991, hasta los acuerdos de La Habana y la perspectiva constituyente que pueda desprenderse de ellos: Un balance crítico de la Carta, su relación con los movimientos sociales, las minorías étnicas, el territorio y los derechos de la naturaleza, y las dinámicas desatadas en función de un nuevo constitucionalismo desde América del sur.

La polarización actual de los colombianos pone de presente la necesidad de rehacer el consenso constitucional y político. El construido en el 91 naufragó mostrando la incapacidad de las instituciones para garantizar la gobernanza. El siglo xxi no ha conocido consensos. Ni siquiera sabe tramitar las razonables diferencias que surgen entre actores políticos y sociales diversos.

La sociedad colombiana es plural en la sociología y en la cultura pero, tercamente, insisten en mantenerla uniforme en la política y en el derecho. El pluralismo político es la contracara del pluralismo jurídico y la forma en que estas dos expresiones se complementan es a través de la asimetría de unas instituciones que sean capaces de manejar con unas regulaciones el Magdalena medio, por ejemplo, y con otras el Macizo colombiano.

Ese es un tema central del debate político y jurídico de estos momentos. El nuevo consenso por construir, a partir de la jornada plebiscitaria del 2 de octubre, supone asumir el post-acuerdo con propósitos comunes pero, también, modernizar unas instituciones sin las cuales la convivencia entre los colombianos resulta insostenible. Debemos acostumbrarnos a que la paz no es la ausencia de conflictos sino la certeza de que su trámite será el ejercicio de una gestión civilizada. No es preciso estar de acuerdo en todo, pero sí tener un consenso de mínimos.

En el foro de la Universidad Nacional estarán presentes especialistas nacionales y extranjeros, magistrados y exmagistrados, senadores y exsenadores, ministros y exministros, pero sobre todo juristas que van a deliberar en una universidad que se reconoce a sí misma como la conciencia crítica de Colombia. La Universidad Nacional, como pocas, está en la obligación de crear pensamiento democrático.

Esa es una preocupación que acompaña al Decano de la Facultad de Derecho, Genaro Sánchez Moncaleano, y el profesor Andrés Abel Rodríguez Villabona, vicedecano académico y coordinador del grupo organizador del evento. Ellos saben que nada se parece tanto a un país cualquiera como su universidad pública. Por eso su propósito de formar bien a las nuevas generaciones para la vida republicana.

* Exsenador, profesor universitario.

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