Por: Cartas de los lectores

Del abogado de Pretelt a propósito de una columna

Abelardo de la Espriella se refiere a una columna de Yohir Akerman en la que hablaba de sus tácticas de defensa al magistrado Jorge Pretelt.

Quiero referirme a la columna del editorialista del diario El Espectador Yohir Akerman, publicada el domingo 31 de julio, en el periódico capitalino.

Buena oportunidad para plantear un debate sobre derecho y periodismo.

Soy, como ese señor, editorialista del diario El Heraldo y respeto profundamente las opiniones de la gente, siempre y cuando estas se expongan con altura y decoro.

No obstante, y como soy yo el objeto de esta columna, debo referirme a ella y a lo que opino de la misma.

El columnista-activista plantea, desde su poco equilibrado punto de vista, que el proceso que se adelanta contra mi cliente, el magistrado Jorge Pretelt, está en la etapa en la que está porque se han utilizado elementos dilatorios para lograr su absolución, por parte de su abogado defensor, o sea, yo.

Decir eso es faltarles al respeto a los jueces y a la justicia de Colombia. Pero además muestra un profundo desconocimiento del procedimiento: se ha vuelto costumbre en Colombia que los legos ponderen sobre materias que no conocen.

No puede un columnista lanzar especulaciones sin asidero jurídico, y más grave aún, faltando a la verdad. Por eso creo que es hora de aprovechar esta columna y lo que hay en ella, para abrir un debate sobre las decisiones que les gustan o no a los periodistas.

No es bueno para el país ni para los propios medios que, cuando un fallo judicial es “aceptable” para un periodista, se convierta en un coro de aplausos en los medios, pero, cuando esa decisión judicial no es del agrado de los mismos, se transforme en un camino de espinas para el absuelto y para su abogado.

¡Qué paradoja tener que recordarle al columnista, que fue un juez, en este caso un magistrado, quien revisó y falló una queja disciplinaria interpuesta en derecho contra mí por un congresista!

Debemos empezar a acostumbrarnos en Colombia, que camina por senderos de paz y reconciliación, a aceptar las decisiones de los jueces y los fallos en los tribunales.

Sé, como pocos, que muchas veces los procesos se ganan primero en lo digital (por donde ahora se publican las noticias) que en la baranda judicial, pero es en la segunda donde se deciden.

La invitación a El Espectador, que es la tribuna, y a Yohir, que es la herramienta, a que debatamos en lo digital, o en foros abiertos, o en los propios medios sobre la responsabilidad de los periodistas y, en este caso, de los editorialistas sobre las decisiones judiciales.

Ningún favor le hacemos al país presionando a los jueces para que tomen decisiones con el asedio de los medios porque entonces la justicia no será una imagen de una diosa con una balanza, sino de la misma diosa con un móvil emitiendo trinos intimidatorios, para evitar que una decisión se tome en derecho.

Quiero explicar, a propósito, mi trino en Twitter, en el que se hace alusión al congresista Navas Talero y que se publica en la columna.

Se debe leer en contexto, pues es la respuesta a una seguidilla de agresiones por el mismo canal de un legislador que convirtió su cargo de elección popular en un arma de intimidación.

Abramos el debate para que por fin en Colombia cada uno haga lo que tiene que hacer y no lo que quiere o le mandan a hacer.

Abelardo de la Espriella. Director general, De la Espriella Lawyers Enterprise.

Envíe sus cartas a [email protected]

 

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