Por: Mauricio Albarracín

Del clóset a la calle

Ayer la ministra Gina Parody nos dió un ejemplo de dignidad y honestidad, que lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex, pero también todos los heterosexuales que nos apoyan, debemos seguir. Nuestra tarea es desmontar la mentira y asumir nuestra vida con la frente en alto.

Durante el debate de control político contra la ministra de educación, sobre la reforma de los manuales de convivencia, quedaron demostradas varias cosas. Primero, que el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez tenía documentos y cartillas sobre educación sexual idénticos a los de este gobierno, pero a él no le hicieron ni una sola marcha ni ningún escrutinio similar al que actualmente se está realizando. Segundo, que se hizo una campaña de manipulación originada en una cartilla pornográfica publicada por un portal de noticias llamado Costa Noticias que tiene un claro vínculo con el Centro Democrático y la campaña del “No” al plebiscito (ver link). Estos dos hechos demuestran que las comunidades educativas fueron engañadas por políticos inescrupulosos, entre ellos el uribismo, Alejandro Ordóñez y Viviane Morales, que buscan capitalizar las marchas de la semana pasada con propósitos muy claros.

Es el momento de actuar ante dos amenazas que se pusieron en escena la semana pasada y que se confesaron ayer en el capitolio: el populismo autoritario y la homofobia solapada. El populismo autoritario está liderado por la senadora Viviane Morales, quien desde el año pasado ha venido recogiendo firmas para realizar un referendo tiránico contra las familias colombianas, incluyendo las personas solteras y las parejas del mismo sexo. Su socio político en esta causa es el señor Carlos Alonso Lucio, quien escribió en septiembre de 2015 un panfleto delirante llamado “Cristianos, salid de clóset”, que más bien parece decir “Homofóbicos, salid del clóset”. Quieren reformar la Constitución a través del referendo para herir la igualdad, la libertad y las familias. Pero no sólo es eso: quieren usar estas marchas para interferir en las elecciones de los cinco magistrados de la Corte Constitucional, como lo confesó el senador Andrade, y usar el poder judicial para anular las libertades.

Las marchas de la semana pasada son el resultado de una fermentación del odio, del resentimiento y la manipulación. No creo que toda la gente que marchó fuera homofóbica, pero los líderes de esas protestas querían tener las fotos de las plazas llenas quemando brujas para asustarnos. Pero esas marchas también desataron una nueva forma de la homofobia que estaba oculta y no osaba decir su nombre.

“No soy homofóbico, pero...” “Respeto a los homosexuales, pero...” “Tengo amigos homosexuales, pero...” Y después del “pero”, venían frases como la de senadora Nidia Marcela Osorio del partido conservador, quien dijo que la “homosexualidad no es normal”, o las del senador Álvaro Uribe quien dice que debe “respetarse la intimidad”, con lo cual nos confina a la oscuridad del clóset. Frases como estas llenaron las redes sociales como ustedes mismos lo pudieron ver. Se trata de una mutación de la homofobia que toma la forma de buenas maneras pero que en el fondo es la misma violencia de siempre. Una señora me dijo la semana pasada: “respeto a los homosexuales, pero si pudiera hacer cualquier cosa evitar que mi hijo lo fuera lo haría”. No les gusta nuestra vida, quisieran que no existiéramos y que si existimos sea lejos en la oscuridad del olvido y la doble vida.

Esas marchas no nos asustaron. Es cierto que fue triste ver tanta gente en la calle marchando contra nosotros. Pero algo hermoso surgió después del odio: nuestros corazones recibieron el abrazo generoso de nuestras familias y amigos. Querían humillarnos como en la edad media, pensaban que instalarían de nuevo la vergüenza y contaban con que nadie nos apoyaría. Se equivocaron, el cálculo les salió mal, no estamos solos ni solas. De hecho, el ataque homofóbico de la semana pasada nos dejó una reflexión clara: debemos defender nuestros derechos en las calles con todas las personas que nos aman. Vamos a hacer pedagogía por la igualdad en cada rincón del país para hacer de Colombia un país diverso y en paz. Como dijo un santandereano ilustre ante la adversidad: “Ni un paso atrás, siempre adelante, y lo que fuere menester...sea!”

En Bogotá nos reuniremos hoy, 17 de agosto a las 6 pm, en el Parque de los Hippies, para defender nuestros derechos. Más información en este link.

*Abogado y activista LGBTI. [email protected]

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