Por: Antonio Casale

Deportista del Año

Ya están los nominados para el Deportista del Año de El Espectador. Cuando entré a la página para votar y vi los nombres de los candidatos, lo primero que se me vino a la cabeza fue este gran 2016, el mejor año de la historia del deporte nacional.

Son doce candidatos, entre quienes se cuentan los medallistas olímpicos Mariana Pajón, Caterine Ibargüen, Yuberjen Martínez, Carlos Ramírez, Yuri Alvear, Óscar Figueroa, Luis Javier Mosquera e Íngrit Valencia. También engrosan la lista los ciclistas Nairo Quintana, campeón de la Vuelta a España; Esteban Chaves, podio en el Giro de Italia y la Vuelta a España, y el campeón del mundo en pista, en la categoría ómnium, Fernando Gaviria. Completan los nominados los tenistas Robert Farah y Juan Sebastián Cabal, campeones de cuatro torneos ATP este año y miembros del honorable top 10 de la modalidad.

Sin duda es una lista de enormes cualidades y escoger al ganador no será fácil. Lo de los ciclistas es la confirmación del regreso a la élite de nuestro pedalismo. Los tenistas se ubicaron entre los diez mejores del mundo en un deporte en el que se invierten gruesas cantidades de dinero por parte de las potencias. Lo de los medallistas olímpicos no necesita presentación.

Llama la atención que detrás de los triunfos de varios de estos jóvenes esté el patrocinio de la empresa privada. En el caso del tenis y el ciclismo ha sido fundamental. Los medallistas olímpicos, gracias a sus logros, se han hecho a importantes patrocinios para continuar con sus carreras. Las diferentes marcas encuentran en el deporte una magnífica vitrina para proyectar sus valores corporativos y de paso asumir responsabilidades que el Gobierno no puede cumplir como quisiera, pues cada año hay menos presupuesto para el deporte.

No será fácil para el jurado escoger al ganador. Las votaciones en internet hacen incluyente la decisión, pero todos sabemos que en las redes se vota más con el corazón que con la razón, lo cual también es válido.

En mi caso me tomé un día entero para decidir mi voto y todavía tengo remordimiento con los otros once candidatos. Pero, sin duda, una medalla de oro olímpica en atletismo tiene un valor superior. Esa medalla es la entrada de Colombia a la élite del deporte en el mundo, lo que además supone una responsabilidad con la que el país se debe comprometer. El ciclo olímpico que comienza el otro año debe ser superior al que se cierra este, y para eso es necesario el compromiso de todas las fuerzas vivas alrededor del deporte.

Mi voto por Caterine Ibargüen es un voto para que este sea sólo el comienzo de algo realmente grande para el deporte nacional.

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