Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Sobre los “cristianos”

Están de moda los “cristianos”. Primero, digamos que un cristiano —sin comillas— es una persona que adhiere al cristianismo, una religión basada en la vida y las enseñanzas de Jesucristo, pero también inspirada en los preceptos de la Biblia hebrea. La tercera parte de la humanidad es cristiana. Jesucristo no es una figura histórica, pero el constructo que de su persona y de sus enseñanzas han elaborado los cristianos a través de los siglos ha sido y sigue siendo factor fundamental en la formación de la llamada civilización occidental. Dentro del cristianismo hay divisiones. El mayor sector lo constituyen los católicos, que son algo más de la mitad, y son los de más antigua y respetable tradición filosófico-religiosa. Otros grupos grandes y respetables son los cristianos ortodoxos y los protestantes (estos, a su vez, con varias subdivisiones), también con larga y rica tradición (recordemos que el próximo año se celebran los 500 años de la protesta de Lutero; sin lugar a dudas, una de las grandes figuras de la historia). Dentro de cada división hay pequeñas disidencias que, sin embargo, no afectan mucho la homogeneidad respectiva.

No obstante, en los dos últimos siglos han surgido por doquier, especialmente en los Estados Unidos, y últimamente regadas por todo el mundo, miles de sectas que se dicen seguidoras de Cristo, pero en general con creencias tan peregrinas como idiosincrásicas, muy alejadas de la fuerte tradición intelectual de las grandes corrientes ya mencionadas. Son los miembros de estas sectas los que se han apropiado abusivamente del nombre de “cristianos”, y esto lo deberían tener en cuenta los comunicadores.

Porque, según lo visto arriba, un cristiano —otra vez, sin comillas—, por antonomasia, es un miembro de la Iglesia católica o, en su defecto, un luterano, un anglicano, etc. Los otros, como algunos congresistas colombianos de moda por estos días, son simplemente “cristianos”, con comillas, y así lo deberían subrayar siempre en los medios escritos.

Bernardo Mayorga. Escuela de Matemáticas UIS.

Morados y humor

A propósito del escándalo sobre los memes que agreden a Carolina Sanín, considero que, si bien son actos que deben ser reprochados en el debate público nacional, hasta esos discursos deben ser protegidos contra la censura. Ahora, que sus autores tengan que soportar los insultos que causa su misoginia también forma parte de la libre expresión.

María Isabel Niño

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