Por: Cartas de los lectores

Dudas de la memoria

Una reflexión sobre la guerra, a propósito de una columna de Melba Escobar.

La columna de Melba Escobar “Todos nuestros muertos” (El Espectador, 08/25/16), nos dejó “todas nuestras dudas”. Cuenta de una excursión de estudio que hizo con otros jóvenes a San Agustín en 2001, en la que encontró otros muchachos de la misma edad, “muy simpáticos”, estudiantes de la UN, un dibujante entre ellos, que los invitaron a acompañarlos en su expedición. No lo hicieron, pero al regresar a Bogotá de madrugada, encontró en la puerta de su casa “un titular del periódico que decía ‘Masacre en el Puracé’. La cara de los excursionistas con quienes había estado dos días antes aparecía en fotos pequeñas…Los mataron a todos. Fue un frente de las Farc”.

Melba dice que entendió lo cerca que estuvo “de ser un retrato más en esa primera página”. No nos dice que entendió ese día, o después, o siempre ha entendido, por qué mataron a esos compañeros con ganas de conocer el país, llenos “de juventud, de entusiasmo, de bonhomía”. ¿Eran paramilitares? ¿Los confundirían con paramilitares? ¿Tenían la apariencia de soldados disfrazados? ¿Llevaban o les notaron armas? ¿Serían informantes camuflados? ¿Tenían el aspecto de ser hijos de oligarcas, como, digamos, un Martín Santos, para poner un ejemplo representativo? ¿Daban las trazas para cualquier confusión? Más bien, todo parece indicar que no. ¿Por qué los mataron?

Le contó al papá que pudo ser uno de ellos, de esos muertos de noticia pasajera y olvidable, que han terminado en una cifra más. Pero, ¿por qué los mataron? Preguntó la prensa, el Gobierno, la justicia ¿por qué? De haber sido esa víctima más ¿estaría su padre entre los abanderados del perdón? ¿Sabe si los asesinos lo pidieron alguna vez, lo están pidiendo o lo van a pedir? Los padres de estos jóvenes ¿perdonaron hace tiempo? ¿Quién les pidió o quiénes les han pedido perdón? ¿Los han reparado o los van a reparar? ¿Por qué los mataron? ¿Les explicaron por qué, o fue otra “equivocación”?

¿Por qué los mataron? La columnista insinúa una respuesta, muy general, bastante socorrida, y terrible, aun en su abstracción, ante ese caso de una concreción atroz. ¡Es la guerra! Por eso hubo millares parecidos o peores. “La guerra se va llevando gente hasta que un día el turno le toca a uno”, concluye. ¿Por qué los mataron? Porque estamos (¿o estábamos?) en guerra. ¿Guerra de quiénes contra quiénes? ¿Entre quiénes de esos quiénes, estaban? Es decir, ¿de cuál de esas fuerzas enfrentadas hacían parte esos muchachos? ¿Qué tanto avanzó el proyecto revolucionario de verdadera justicia y reivindicación de los pobres de Colombia, con su muerte? ¿Acercó esa masacre sin contexto a sus victimarios, a la toma del poder por el pueblo? Las preguntas serían irrelevantes y las respuestas pueden ser respondidas si los que la ejecutaron estaban haciendo política con las armas. Si fue solo una cruenta e irreparable acción criminal, es otra cosa, pero no hasta el encubrimiento o la impunidad.

Hernando Salazar Patiño. Manizales.

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