Por: Cartas de los lectores

¡Duramos 20 días al mes en trancones!

Un comentario sobre estudio contratado por Planeación Nacional sobre el impacto de la movilidad en la productividad de los colombianos.

¡20 días al mes metidos en trancones!

¿Sabían ustedes que Colombia pierde cerca del 2% del PIB al año a causa de los trancones? ¿Y que un colombiano pasa 20 días al año montado en un bus y que la duración de un desplazamiento está en hora y media en promedio? ¡Qué horror!

Así lo demuestra un informe del Departamento Nacional de Planeación (2015) contratado por su director, Simón Gaviria, según el cual “la movilidad ha colapsado en las principales capitales del país como consecuencia de los trancones, el crecimiento del parque automotor, la motorización y la falta de vías e infraestructura”.

Revela el informe los enormes perjuicios económicos y sociales que este hecho ocasiona en las principales capitales del país. No obstante, advierte que el caso más relevante de la crisis de la movilidad urbana es Bogotá donde circulan cerca de 1’400.000 vehículos particulares, más de 100.000 públicos, 15.000 automóviles oficiales y casi dos millones de motocicletas, según las cifras que maneja el Registro Distrital Automotor (RDA).

“El aumento del parque automotor, que ha sido en más del 100 por ciento desde 2002, es una cifra que no es consecuente con la poca ampliación y construcción de nuevas vías para mejorar la movilidad en Bogotá”, sostiene el documento.

De hecho, se habla de que la más grande obra vial que se hizo en Bogotá fue la Avenida Ciudad de Cali y de eso ya hace como 25 años.

Revela, además, que la velocidad de los desplazamientos en la capital del país es de 19,3 km/hora promedio. Lo que representa una disminución del 15% con respecto a lo que se reportaba en 2007. Y que los bogotanos en promedio demoran una hora y media en desplazarse dentro de la ciudad.

En otras capitales como Medellín, Cali, Bucaramanga y Barranquilla, la velocidad promedio está en 23 km/hora, de acuerdo con las mediciones del Ministerio de Transporte y las Secretarías de Movilidad.

Los bogotanos, según este estudio, pierden anualmente siete millones de horas movilizándose por la ciudad, mientras que en el resto de las principales ciudades la pérdida es de cuatro millones de horas en promedio.

Advierte Planeación que un lapso normal de traslado entre la casa y el trabajo es de 30 minutos y que todo exceso por encima de esa media es tiempo perdido. Si se mide por horas perdidas por culpa de los trancones, el fenómeno es evidente en ciudades como Bogotá.

El traslado promedio de Bogotá es de 67 minutos, es decir, que la gente gasta 37 minutos por día por encima de esa media y eso se multiplica por el universo de la población laboralmente activa. En el caso de Bogotá se concluyó que son 7 millones de horas perdidas y para el resto del país 4 millones de horas, dice el autor del estudio.

Pero eso no es todo: “La mayor duración de un viaje en bus afecta el bienestar de las personas, que tienen que comenzar sus jornadas diarias en la madrugada para poder llegar a tiempo a sus sitios de trabajo o estudio. No pueden volver a sus casas en horas de almuerzo porque la mayor parte del tiempo lo gastan ‘metidas’ en los buses”.

Y para completar, al regresar de la jornada laboral se demoran más de una hora en llegar a sus hogares, lo que les hace perder tiempo y espacios para compartir en familia.

Las empresas, a su vez, advierte Planeación, también se ven afectadas por los trancones que se registran a diario, pues se retrasa la llegada de los trabajadores, lo que afecta la productividad.

Pero los costos del trancón también se ven reflejados en su salud física y mental. Literalmente los ciudadanos están hoy padeciendo un ataque de nervios por causa del caos de la movilidad en sus ciudades.

Según el estudio “La carga por las enfermedades no transmisibles en Colombia”, del Ministerio de Salud, en el 2010 murieron 209 personas, asociadas a enfermedades prevenibles como consecuencia de la contaminación ambiental que desencadena la congestión vehicular.

Otros impactos grandes tienen que ver con la accidentalidad y la mala calidad de aire que genera enfermedades respiratorias. Según Medicina Legal, en 2013 fueron 6.219 las personas que murieron por accidentes de tránsito, lo que se traduce en una tasa de 13 personas por cada 100 mil habitantes. De estas muertes, en las ciudades se produjo el 60%, que equivale a 3.726 muertes.

Luis Santiago Arias. Bogotá.

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