Por: Julián López de Mesa Samudio

Dylan y el cambio de los tiempos

The times they are a-changin´ (“Los tiempos están cambiando”) es el título y el coro de una de las piezas más famosas de Bob Dylan.

La canción, escrita en 1963, cuando Dylan tenía 22 años, inmediatamente se convirtió en uno de los himnos legendarios de los años 60. Por esta y otras canciones como Like a rolling stone, Mr TambourineMan y Blowin´ in the wind, Dylan fue considerado desde muy joven como la voz de su generación —título que siempre ha rechazado—, como el gran trovador de los tiempos contemporáneos.

La semana que acaba de pasar se entregaron los premios Nobel y el gran ausente de las ceremonias fue precisamente Bob Dylan, cuya elección para el premio de literatura ha sido la decisión más polémica de la Academia en las últimas décadas. Quizá deliberadamente, como para contribuir a la confusión que ha generado este año tan extraño y difícil, la Academia sueca eligió por primera vez a un músico para laurearlo con el que es ampliamente considerado el premio literario más reputado del mundo.

Año raro este 2016 que finalmente se va: año de confusión, año de cambios (“Admitamos que las aguas a nuestro alrededor han crecido”, canta Dylan). Este año que se extingue pasará a la historia como pasó a la historia el de 1968 por los eventos que en aquel entonces transformaron el mundo. En el 2016 los cambios que hace ya un tiempo se avizoraban como siluetas imprecisas y muy lejanas en el horizonte, de repente se volvieron reales, claros, cercanos; transformaciones dramáticas y para muchas personas impensables se han empezado a concretar tanto a nivel mundial como nacional y anticipan por lo menos un lustro de vicisitudes, reacomodos, conflictos, revoluciones...

“La línea está trazada / la maldición está dicha / los lentos ahora serán rápidos después / y el presente de hoy será luego pasado / El orden se desvanece rápidamente”.

Y no es para menos: estamos en medio de la que es quizás una de las más grandes revoluciones de la información en la historia de la humanidad, comparable con las profundas transformaciones que se produjeron con la invención de la escritura hace 5.000 años y, luego, con la imprenta hace más de cinco siglos. Internet y la globalización representan un hito de proporciones similares. El 2016 ha sido el año en el que la inflexión ha comenzado a ser patente.

“Los tiempos están cambiando”, cantaba un jovencísimo Bob Dylan hace 52 años, sin prever hasta qué punto su icónica canción sería aún más vigente y actual medio siglo más tarde; sin vislumbrar, siquiera remotamente, la realidad del mundo en 2016, un mundo sumido en el miedo y en la incertidumbre, abrumado por el ruido y por la confusión.

“Allá afuera hay una batalla y es atroz / pronto sacudirá sus ventanas y hará vibrar sus paredes”.

Ni él ni nadie anticipaba en aquel entonces qué tan proféticas serían sus palabras, ni hasta dónde llegaría aquel joven juglar. La Academia sueca acertó esta vez —como casi nunca en tiempos recientes— al premiar a este rapsoda cuya palabra simple y lúcida ya nos advertía en 1963:

“Vengan escritores y críticos / que profetizan con sus plumas / Y mantengan los ojos abiertos / pues la oportunidad no volverá de nuevo / Y no hablen muy rápido porque la ruleta sigue girando / y aún no ha nombrado al elegido”.

@Los_Atalayas, [email protected]

 

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Julián López de Mesa Samudio

Tiempo de juego

Pensar fuera de los ránquines

Leo, uno de los mejores restaurantes del mundo

Colombia y la Cuarta Revolución Industrial