Por: Mauricio Jaramillo Jassir

Ecuador y la dinámica migratoria

A raíz del escenario inédito de migrantes en situación irregular que han llegado a Colombia a lo largo de los últimos meses, se ha destapado una discusión sobre las causas, así como de sus posibles salidas.

El gobierno colombiano, a través de su Cancillería, hizo hincapié en que Ecuador era en buena medida responsable por la llegada masiva de ciudadanos cubanos al país, al abrir sus fronteras sin medir suficientemente las consecuencias.

Una de las políticas emblemáticas del gobierno de Rafael Correa consistió en humanizar el tema migratorio. Por eso el nombre que adoptó la Cancillería de ese país: Ministerio de Relaciones Exteriores y de Movilidad Humana. Esa administración había sido enfática en señalar que todos los migrantes eran bienvenidos, y siempre se les otorgó la posibilidad de ingresar al país, sin el angustioso y en algunos casos humillante trámite del visado. La Constitución de 2008 reconoce la ciudadanía universal y contiene un avance capital en materia de derechos de los migrantes: ninguno puede ser considerado como ilegal. Por eso, la política de movilidad que hace hincapié en la libre locomoción tiene dos vías. Tanto la bienvenida a los migrantes, como el derecho que se les pretende garantizar a los ecuatorianos que viven en el exterior. En este segundo punto es capital entender el impacto dramático de la peor crisis financiera en la historia ecuatoriana, provocada por el establecimiento del llamado feriado bancario en 1999, y que provocó la ruina de miles de ecuatorianos y la salida al exterior de unos dos millones (en un país de 13 millones).

A pesar del propósito loable de esta norma con carácter constitucional y de una política que puede ser pionera en materia de migraciones, la misma derivó en efectos perversos, pues Ecuador se sumergió en las rutas clandestinas de migrantes para la llegada a EE.UU. a través de México. Miles de cubanos llegados a Ecuador buscando una ruta hacia el norte, se exponían a todo tipo de riesgos con tal de arribar a ese país y pedir allí el asilo político que se les reconoce a los cubanos. Se calcula en 16 mil los cubanos instalados allí. Eso obligó a Quito a recular y volver a exigir el visado a los cubanos, lo que produjo una salida masiva hacia Colombia para seguir en la ruta.

El gobierno ecuatoriano y el colombiano han reunido esfuerzos para garantizar los derechos de estos migrantes, víctimas de uno de los fenómenos políticos más complejos del siglo XXI. Es un deber inaplazable en el objetivo cada vez más urgente de humanizar la migración.

 

* Profesor Universidad del Rosario

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