Por: Columnista invitado

“El abrazo de la serpiente”

Cristina Gallego Lozano, la productora de El abrazo de la serpiente, nominada ayer a los premios Óscar, es alegre, sonriente, fuerte y perseverante. Uno la podría definir como una guerrera.

Con los miedos naturales de cualquier ser humano, se ha aventurado a perseguir sus sueños, por más lejanos que parezcan, siempre con la esperanza de que todo le salga bien. En algunos de esos sueños ha sido la cómplice de su esposo, Ciro Guerra, en la producción de sus películas. Han caminado juntos, se conjugan muy bien como padres y para trabajar hacen un excelente equipo.

Si bien en el cine casi siempre se resalta la labor del director, Cristina Gallego ha hecho una labor digna de resaltar como productora, pues detrás de todo esto hay un trabajo fuerte para la consecución de recursos, fondos y demás puertas que se tengan que tocar. Además de guiar la idea y trabajar para que sea proyectada de la mejor manera, perfilándola para los espectadores. La productora es la espectadora más crítica. En una entrevista reciente, Cristina Gallego comentó: “No se hace una película como se hace música, teatro, arte o literatura; es hacer todo eso, pero junto”.

El abrazo de la serpiente está inspirada en los diarios de los primeros exploradores que recorrieron la Amazonia colombiana: Theodor Koch-Grunberg y Richard Evan Schultes. Sin embargo, es una cinta de ficción y por tanto, las críticas negativas que se hayan hecho para comparar los diarios con la película están fuera de lugar. Aquí lo que se resalta es la sabiduría de los indígenas y su resistencia a tantas injusticias con ellos, como la guerra del caucho y la explotación, la evangelización y la pérdida de las tradiciones. Es lindo escuchar a los indígenas decir que su voz por fin fue escuchada y representada.

Alguna vez le escuché a Ciro Guerra mencionar una de las tantas razones por las que la película es en blanco y negro y fue, para mí, la más bonita de todas: “a blanco y negro todos los seres vivos somos iguales, ninguno se ve más exuberante que otro, y la película quería resaltar todos los seres que hacen parte de la selva”. Hacer una película en una selva de por sí es extremo, pues las condiciones son desconocidas para casi todo el mundo.

El abrazo de la serpiente está dedicada a la mejor amiga de Cristina Gallego, quien murió antes de empezar el rodaje, una muestra de la importancia de los lazos emocionales que la han rodeado y que se reflejan en el filme. 

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