Por: Aura Lucía Mera

El arzobispo tiene razón

Ahora los ataques son contra el arzobispo de Cali.

La ultraderecha, en pleno ejercicio de sus facultades para oponerse a todo lo que huela a Paz, a civilización, a tolerancia con las identidades sexuales de hombres y mujeres, no tiene límites.

El escándalo que le han montado a monseñor Darío de Jesús Monsalve raya en la insania mental. Todo porque se atrevió a decir que es la honestidad ciudadana la que impulsa el Sí a la Paz como valor supremo de la sociedad, más allá del Sí o No de un plebiscito que se ha convertido en una batalla campal partidista.

Si alguien conoce de cerca la violencia y sus estragos es este hombre, quien durante años trabajó dentro de las entrañas del monstruo de las comunas más pobres de Medellín; que sintió la impotencia de ver cómo cientos de jóvenes atrapados en una sociedad que los estigmatiza y rechaza, hijos del maltrato y el desamor, forjaban su futuro en la fuerza de la pandilla y se convertían poco a poco en adictos a la sangre. Porque es un hecho que la sangre y la violencia cada vez quieren más sangre y violencia.

Darío de Jesús siempre ha sido fanático defensor de los acuerdos para lograr la Paz. Desde que Uribe Vélez era gobernador de Antioquia, oponiéndose de frente a las Convivir. Posteriormente colaboró con Uribe —presidente— para lograr acercamientos con las Farc. Siempre ha luchado por el desarme total en las ciudades. Su mensaje ha sido el mismo: Paz, convivencia, equidad, responsabilidad social, honestidad, respeto.

Periodistas amarillos que siempre buscan el título escandaloso y sacan de contexto el fondo del mensaje lo tildan de acusar de deshonestos a los que voten por el No, ayudando irresponsablemente a polarizar más este país, a abrir más las brechas del odio y los resentimientos. Inclusive insinúan torvamente que es “de izquierdas”. Tal vez es un mensaje subliminal y malevo para que lo “eliminen” de su apostolado, de su jerarquía, o quién sabe de qué más...

Vergüenza que políticos como Carlos Holmes Trujillo, antiguo liberal hasta el tuétano como su padre, ahora fundamentalista de la ultraderecha, se tomen la vocería farisaica. Vergüenza que revistas tan serias como Semana titulen emulando a los panfletos amarillistas... Vergüenza cómo los medios de comunicación estamos prendiendo la mecha política.

Cualquier colombiano medianamente racional votará Sí a la Paz, porque la Paz no es negociable. Es un derecho del pueblo que pone los muertos mientras los políticos juegan por los votos.

Darío de Jesús Monsalve, arzobispo de Cali, líder espiritual que practica a rajatabla las enseñanzas de Cristo y no comulga con ruedas de molino ni componendas político-religiosas, tiene toda la razón. El Sí sale de la honestidad del corazón.

Posdata. Aberrante la condena al doctor Édgar Duque, médico patólogo reconocido, honesto, ético, con una hoja de vida intachable, por haber errado su interpretación de un resultado de patología. Cárcel. Suspensión de ejercer su profesión. Multa astronómica. Un precedente nefasto para los médicos de todas las especializaciones. La espada de Damocles se les vino encima en nombre de la “Justicia” en este país de la impunidad.

 

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