Por: Sergio Otálora Montenegro

El circo de los radicales

MIAMI.- En síntesis: la demagogia extremista ya no parece tener reversa en el discurso de los candidatos republicanos a ganarse el premio mayor de la nominación de su partido a la presidencia de Estados Unidos.

En el último debate esa mezcla de chauvinismo, guerrerismo a ultranza, capitalismo cerrero y la promesa de recuperar la grandeza de Estados Unidos, fue ya la constatación de que un sector importante de la sociedad estadounidense se ha comido el cuento, entero y sin masticar, de que el honor del imperio ha sido mancillado y que su supuesta postración actual se debe a las políticas equivocadas y nocivas, emanadas de la Casa Blanca en poder del presidente “más izquierdista” que ha tenido este país.

La película se volvió a repetir: Obama piensa que Estados Unidos es arrogante y por eso ha tratado de disminuir su influencia mundial; Obama está en contra de la libertad de empresa y de la economía de mercado; Obama es un incompetente que ha sido vapuleado por Rusia y China; Obama busca confiscar los 300 millones de armas que circulan en este país y, de ñapa, destruir la Segunda Enmienda, que elevó a derecho constitucional la libre adquisición y porte de revólveres o rifles; Obama no quiere a “América”, y su objetivo no era arreglar las cosas que no andaban bien, sino cambiarle el perfil “al mejor país que ha visto la humanidad en toda su historia”, como dice el senador republicano, cubanoamericano, Marco Rubio, uno de los precandidatos a la Presidencia, y que podría ser un serio contendor del botafuegos Donald Trump.

A propósito: en medio de la preocupación de los republicanos moderados y del estupor de los demócratas, ya es claro que la candidatura de este egomaniaco de Trump es una seria amenaza por sus contornos fascistoides y su nulo arraigo en la verdad. Los analistas más serios de este país, tanto en el ámbito político como económico, han insistido en las vaguedades, inexactitudes y mentiras, tan grandes como una catedral, del magnate inmobiliario y “celebridad” mediática, pero esa debilidad de su discurso ha sido su gran fortaleza, con el ingrediente de la petulancia y la grosería como estrategia. Y a medida que ha ido avanzando en sus insultos y en sus simplificaciones grotescas, sube más en las encuestas y ha creado un ambiente de pugnacidad insoportable. Su propuesta de prohibirles la entrada a los musulmanes a un país forjado por inmigrantes, y su reiteración de que todos los refugiados sirios son terroristas, han sido de buen recibo en sectores amplios de la población que escuchan, desde hace ocho años, que al mando de este país hay un musulmán, nacido en KenIa, blando con los asesinos de Al Qaeda o el Estado Islámico, no sólo por sus supuestas convicciones religiosas, sino porque ha erigido en doctrina el ser “políticamente correcto”.

Por lo tanto, el Partido Republicano ha sido devorado por sus propias mentiras, y ahora sus representantes más extremistas se aprovechan de ese fermento para consolidar sus ambiciones políticas. Mientras tanto, el gobierno de Obama y sus autoridades migratorias deciden que deben ser deportadas las familias centroamericanas que llegaron de manera ilegal a este país en razón de la violencia que se vive en El Salvador, Guatemala y Honduras. Las redadas y las detenciones de inmigrantes indocumentados se agudizan en estados como California o Florida.

Y en éste último, el llamado Estado del Sol, hay propuestas anti inmigrante que se discuten en la actual legislatura, que empezó el pasado 12 de enero en el congreso estatal en la capital de Florida, Tallahassee. Por supuesto, proyectos de ley presentados en un ambiente de extremismos, que buscan resolver el problema migratorio mediante la criminalización y persecución a los llamados “ilegales”.

En su último año de Presidencia, Obama navega en medio de un estrépito ensordecedor que opaca los evidentes logros de su gestión. Este circo extremista vocifera, su fanfarria no da tregua. De manera desafiante, mostrando sus dientes, montado en la rabia y la frustración de una clase media en vías de extinción, busca recuperar el poder perdido.

@sergiootalora

 

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