Por: Adolfo León Atehortúa Cruz

El compromiso de la universidad con la paz

Colombia ha protagonizado, durante sus dos siglos de historia republicana, una cruenta y prolongada guerra por la independencia.

Catorce confrontaciones regionales, incontables revueltas internas de los Estados federales, al menos nueve grandes guerras civiles nacionales, una atroz violencia interpartidista y un largo conflicto político armado que aún no termina; y, en el trasfondo de todas estas disputas, una característica común: la lucha por la construcción nacional, por el tipo de Estado y la forma de gobierno, por la expresión y la participación políticas, por la modernización y la democracia.

No es, entonces, algo trivial lo que sucede hoy en Colombia. Los acuerdos logrados en La Habana, que atienden como nunca antes importantes causas del conflicto y la reparación de sus víctimas, la refrendación de sus contenidos a través de un plebiscito y la dejación definitiva de las armas por parte de las Farc, constituyen un quiebre singular en el devenir de nuestra historia; un punto aparte jamás alcanzado en el trasegar de nuestra sociedad: la tramitación pacífica y sin armas de la lucha política por el poder, la posibilidad real de resignificar la democracia.

La universidad pública ha entendido cabalmente este momento y ha llamado, a través del Sistema Universitario Estatal (SUE), a refrendar los acuerdos para la terminación del conflicto político armado y la construcción de una paz estable y duradera. La mesa de negociaciones ha acordado también la participación del SUE en la selección de los magistrados del Tribunal de paz que llevará sobre sus hombros, con absoluta imparcialidad, la aplicación del esquema transicional de justicia que hará posible la concreción de los acuerdos. Además del SUE, harían parte de dicho comité el papa Francisco, el secretario general de la ONU, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia y la delegación en Colombia del Centro Internacional de Justicia Transicional (ICTJ).

No es solo un reconocimiento a la trayectoria, seriedad y compromiso con la paz de las universidades estatales, un aval meritorio a su ‘ethos’ misional; es también la aceptación expresa de que la construcción de paz en Colombia requiere de la universidad; y exige una universidad estatal con presupuesto suficiente, plena de condiciones materiales y políticas para asegurar su existencia con una cobertura mucho más amplia que avance en estrecha relación con la calidad y la gratuidad, con impactos ostensibles en su proyección social.

La paz demanda, por supuesto, una universidad abierta, con carácter deliberante, escenario de ideas, dispuesta a promover iniciativas académicas que hagan posible la emergencia de nuevas metodologías para el trámite de nuestros conflictos; que coadyuve propuestas de vida con dignidad y justicia, direccione una cultura ajena a las representaciones históricas de la violencia simbólica y material, asegure una nueva gramática ética y política que fortalezca el lenguaje y la acción contra todo tipo de discriminación, y reivindique a las víctimas y sus derechos; una universidad que ofrezca al país del posacuerdo las y los profesionales que este requiere para su desarrollo económico, político, científico y social.

La Universidad Pedagógica Nacional, en este sentido, define como objetivo central en su Plan de Desarrollo Institucional la formación de maestras y maestros para una Colombia en paz. Igualmente, adopta como eje transversal el compromiso por la construcción de paz con justicia y democracia, y, en su interior, trabaja para consolidar una convivencia que articule la prevención, promoción, afirmación y protección de los derechos humanos en los ámbitos educativos, cualificando, al mismo tiempo, sus programas de formación y, en general, su labor misional. Sus propósitos y apuestas, consolidadas con la acreditación institucional, reclaman la posibilidad de influir de manera significativa y real en la construcción de políticas públicas para la orientación de la educación en el ámbito nacional, en la escuela y por la dignificación de la profesión docente.

La universidad pública, y en particular la Universidad Pedagógica Nacional, se compromete con la construcción de paz en Colombia y permanecerá trabajando por ella como núcleo programático de su labor misional.

* Doctorado en Sociología, Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, París-Francia. Rector Universidad Pedagógica Nacional

 

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