Por: Daniel Mera Villamizar

El deterioro de las formas y el contenido por una paz sin consenso

La intelligentsia está minando el futuro de la convivencia democrática.

Si la clase intelectual es la llamada a mantener el tono y la esencia en una sociedad, estamos asistiendo a manifestaciones preocupantes. Como a los críticos de la negociación de paz no se les asocia con la intelligentsia, los excesos de un número de ellos no serían los del profesor que da mal ejemplo.

Estamos corriendo el riesgo de sembrar tiempos tormentosos, indeseables, no con nueva violencia política —como les gusta amenazar a algunos—, sino con retaliaciones y sectarismo valiéndose de las instituciones.

A los excesos de la politización de la justicia y a los abusos del gobierno contra opositores (caso Fedegan, por ejemplo) está siguiendo una violencia moral y simbólica de la hegemonía intelectual.  O tal vez han sido simultáneos y se han retroalimentado.

Muchos de la intelligentsia están copiando el "todo vale" de la política que tanto han criticado. En vez de ayudar a crear un clima de moderación que inhiba a los "bárbaros" de la política, no pocos intelectuales públicos están justificándolos y dándoles respetabilidad y alas en aras de la paz que quieren a cualquier precio.

Por violencia moral y simbólica me refiero a cosas como esta: "Hay que decirles a estos buitres disfrazados de conejos que paren de autocompadecerse y que, literalmente, nos dejen en paz" (Francisco Gutiérrez Sanín). Si este lenguaje es medianamente representativo, estamos ya en problemas.

Que la intelectualidad dominante llegare a plantearse estos términos sobre el liderazgo que venció en un histórico plebiscito y probablemente gane la presidencia, sería pésimo para el debate de ideas civilizado que toda sociedad moderna y pluralista necesita. Sobre todo, para el caso, si los denostados llegan al poder.

Por si acaso, no se compara decir "bárbaros" —entrecomillado, que los hay en uno y otro lado— y culiprontos, con llamar buitres a quienes se declara no querer de contradictores —"que nos dejen en paz"—.

En principio, tenemos que vivir en el mismo país y compartir en nuestro foro público. El deterioro de las formas a la larga dificulta que la intelligentsia cumpla su papel moderador en una sociedad abierta para bien de la convivencia en democracia.

Ahora, el deterioro de la defensa intelectualmente honesta de los contenidos de nuestros acuerdos fundamentales se está viendo en relación con la capacidad de la refrendación del Acuerdo de Paz hecha en el Congreso para activar el "fast track". En vez de demostrar respeto por un acuerdo fundamental, algunos se permiten ser ambiguos, solo porque la claridad y el respeto no convienen a la implementación del actual acuerdo de paz.

Prácticamente hay un coro sapiente pidiéndole a la Corte Constitucional que desligue el fast track de una refrendación popular, así eso implique un desconocimiento descarado del pronunciamiento de la soberanía popular el 2 de octubre. Pero, por favor, ¿acaso quieren que después les apliquen fast track sin legitimidad?

@DanielMeraV

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