Por: Antonio Casale

El estilo

En materia de resultados, las selecciones de Colombia están en el mejor momento de su historia, pero todavía hay mucho por mejorar si el objetivo es conseguir títulos.

El equipo de mayores logró el mejor Mundial de la historia llegando a cuartos en Brasil. En la reciente Copa América volvió a semifinales, después de muchos años. El sub-23, con todo y las limitantes de convocatoria que tuvo, también hizo sus mejores olímpicos, llegando a cuartos de final. La sub-20, de la mano de Piscis Restrepo, logró hace relativamente poco el único título logrado en el exterior, aquel Suramericano de Paraguay.

Pero ya es hora de ganar títulos, y para hacerlo es necesario definir un estilo de juego que marque la manera de actuar desde la categoría sub-17 hasta mayores. Los países que levantan copas lo tienen, no es casualidad.

Alemania, con bajas, como todos los participantes de los Olímpicos, tiene la misma identidad en el equipo de mayores y la sub-21. Avanzan en bloque con velocidad y precisión, tocan en corto para generar espacios, usan el ancho y el largo de la cancha a placer y son explosivos en el último cuarto. España juega al tiki taka en todas sus categorías; no importa que los jugadores vengan del Madrid, a la hora de ponerse la camiseta de la selección implementan el ADN Barça. Italia hace lo propio. Todos sus equipos son primero fuertes en defensa, cuando la recuperan son verticales y contundentes en ataque.

En Suramérica todos han perdido la identidad. Brasil ya no es el del juego bonito de toda la vida. Arma los equipos que pueden para no perder, pero nadie sabe a qué juegan. Argentina, en medio de su crisis, tampoco encuentra el norte. En Chile están preocupados porque no se ve recambio para esta generación exitosa, y en Paraguay no lo lograron.

En Colombia, a pesar de tener el viento a favor, tampoco existe ese manual de identidad tan necesario para lograr triunfos importantes. La diversidad de biotipos con que contamos, gracias a las diferencias naturales entre los hombres del Pacífico, el Atlántico y el interior, se podría aprovechar mejor.

La selección olímpica no llenó la retina del país futbolero. Nunca supimos a qué jugaba el equipo ni qué pretendía, como tampoco sabemos a qué juega hoy la de mayores. Las dos dependen del momento individual de sus jugadores.

Sería bueno que Pékerman y Piscis definieran el manual de estilo. Después deben hacer un trabajo de sensibilización en los clubes para que la búsqueda de talentos se refiera a ese manual, de manera que todos unidos, clubes y selecciones, tengan claro el norte. Solamente si se establece una identidad colectiva van a brillar las individualidades y así estaremos más cerca de levantar las tan anheladas copas a nivel de selección.

 

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