Por: Óscar Sevillano

El exalcalde Petro

Nadie puede negar que el mejor ejemplo de un gobernante que no le fue bien en el cargo y aun así busca reparar su nombre con base en la crítica constante a su sucesor, es el exalcalde Gustavo Petro.

El exalcalde no ha parado de trinar desde el momento en que Enrique Peñalosa tomó posesión del cargo como  Alcalde Mayor de Bogotá, criticando todo cuanto hace y dice el burgomaestre de la capital, aprovechando las constantes  metidas de pata que este suele cometer ante micrófonos y cámaras.

Petro se aprovecha de la facilidad para el olvido que tienen los colombianos, especialmente los que habitan en Bogotá, quienes parecen no recordar el caos a la que este sometió a la capital mientras estuvo en la Alcaldía Mayor de Bogotá.

Crítica por ejemplo el nuevo modelo de atención en salud que entró en operación tras la fusión de los 22 hospitales y se olvida que tuvo cuatro años para iniciar un plan de mejoramiento no solo en lo que corresponde a la prestación del servicio, sino también a las mejoras que debían ejecutarse en  sus edificaciones y tampoco lo hizo.

Para Petro todo era culpa del Gobierno Nacional, quien no se decidía a cambiar el modelo de la Ley 100 y de las EPS, quienes  para ese entonces le adeudaban más de 250 mil millones de pesos al Distrito. Es decir, la responsabilidad de que a cientos de personas no se les prestara el servicio adecuado en los centros de atención en salud en Bogotá y que las condiciones físicas en los hospitales  no fueran las adecuadas, era de los demás.

En su cuenta de twitter Petro  escribe que “Licitación de la fase I de Transmilenio que pasó etapa de observaciones y que buscaba flota no contaminante, fue suspendida por Peñalosa” y  olvida que la consecuencia en el 2013 por sus  demoras y su indecisión,   tuvo como consecuencia la  prórroga de los contratos de las fases 1 y 2, lo que le valió la crítica de  concejales como Juan Carlos Flórez por ejemplo, quien aseguró que gracias al hoy exacalde “los operadores no modernizaron la flota, no mejoraron el servicio que prestan y sí recibieron un jugoso pago de cerca de 1,9 billones de pesos por los 3 años adicionales que les dieron”. 

Podrá el exalcalde alegar en  su favor al finalizar su administración, dejó lista la licitación para  la adquisición y operación de una flota de 400 buses articulados y 240 biarticulados que entrarían a rodar en las calles de la ciudad a partir de enero del 2017 y que tenían como base las zonas de Usme, Norte, Calle 80 y Tunal, que corresponden a la fase I de Transmilenio.  Sin embargo, me permito recordarle  las dudas que en su momento quedaron incluso al interior del personal técnico de la entidad,  por las condiciones que podrían afectar los principios de transparencia y selección objetiva,  al establecer por ejemplo que  uno de los factores para obtener mayor puntaje en el concurso,  sería la de “garantizar la flota menos contaminante”, desconociendo que la prevalencia de calidad,  se da  en los procesos de concurso de méritos y no en licitaciones públicas.

Durante su campaña por la Alcaldía Mayor de Bogotá, Petro prometió que iba a acabar con las mafias y el crimen organizado en Bogotá. La pregunta es, ¿Qué pasó entonces con la criminalidad que a la vista  de las autoridades distritales y nacionales vivió con toda la tranquilidad en la Calle de Bronx, barrio San Bernardo, Cinco Huecos, barrio Santa Fé y María Paz,  no solo durante su administración, sino además en la tres que le antecedieron?

El exalcalde Petro pretende colocarse a la vista de los colombianos como el salvador del medio ambiente y para esto no se detiene en sus latigazos a Enrique Peñalosa por su idea de intervenir la reserva Van Der Hammen y las rechiflas que con justa razón se ha ganado por la manera  cómo ha polarizado a la ciudad frente a este tema, pero olvida la construcción con la que se benefició durante su administración  a su cuñado en la reserva de la Conejera.

Podrá Enrique Peñalosa tener una popularidad muy baja entre los bogotanos; podrá el burgomaestre haberse ganado la antipatía de los bogotanos  por la particular manera de dar a conocer sus ideas y proyectos para Bogotá, pero que pena señores, esto  no quiere decir que Petro lo haya hecho mejor y lo que es peor, que su pupilo y aprendiz  Hollman Morris, sea la solución.

Cuando no se hacen las cosas bien, automáticamente se queda inhabilitado para elevar crítica alguna a quien le sucede en el cargo, así es que doctor Gustavo Petro, por mucho que el alcalde Enrique Peñalosa se equivoque, mejor quédese callado, porque usted no gobernó bien.

Cambiando de tema: En la eventualidad de que Piedad Córdoba recupere su curul en el senado, es claro que lo debe hacer bajo el ropaje del Partido Liberal. ¿Ingresará también a la coalición de Unidad Nacional de la que hacer parte el oficialismo liberal? o como siempre,  ¿regresará a llevar la contraria?

@sevillanojarami

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