Por: Columnista invitado

El hombre que no le tuvo miedo a la mafia

El jueves 25 de agosto de 1983, el periódico El Espectador publicó en su primera página una noticia y una fotografía que cambiaron para siempre la lucha contra el narcotráfico en Colombia.

Por General Jorge Hernando Nieto Rojas *

Sin duda alguna, esa denuncia se convirtió en uno de los aportes más extraordinarios que ha hecho el periodismo colombiano para doblegar la amenaza de la mafia. (Vea el especial 30 años sin Guillermo Cano)

“En 1976 Pablo Escobar estuvo preso por drogas” fue el titular que enfureció al más peligroso capo de la mafia de todos los tiempos, que en ese entonces posaba de gran señor y respetado empresario y que soñaba con ser presidente de Colombia.

Esa fotografía de Escobar, reseñado por narcotráfico tras la incautación de 39 libras de cocaína, fue el principio del fin del capo. Lo desnudó como jefe del cartel de Medellín y lo obligó a pasar a la clandestinidad perpetua hasta el día de su muerte. (Estas eran las luchas y pasiones de Guillermo Cano)

Años después supimos que fue la memoria prodigiosa de don Guillermo Cano Isaza, el entonces director de El Espectador, la que permitió encontrar esa vieja fotografía entre miles de imágenes archivadas en el diario bogotano, en tiempos en que no existía nada electrónico.

También fue don Guillermo quien valoró, en sus editoriales y en su aguda Libreta de Apuntes, la importancia de la “Operación Yarí” o “Tranquilandia”, efectuada por la Policía Nacional el 7 de marzo de 1984.

Volvió a señalar que detrás del más grande complejo cocainero de la historia, en el que se destruyeron 19 laboratorios y ocho pistas clandestinas y se incautaron 13,8 toneladas de droga, estaban Escobar y otros capos. Además, no le tembló su pluma para hablar en favor de un tema tabú en la época, como era la extradición, el arma jurídica más temida por Escobar.

La reacción criminal de cartel no se hizo esperar. El 30 de abril de ese mismo año asesinó al ministro Rodrigo Lara Bonilla; el 17 de noviembre de 1986 mató al oficial que lideró la operación, el coronel Jaime Ramírez Gómez, y un mes más tarde segó la vida de don Guillermo.

La noche de ese miércoles 17 de diciembre de 1986, la arrogancia del narcotráfico creyó que con asesinar a don Guillermo silenciaría la Libreta de Apuntes que un día escribió: “Hay que decirle a la mafia: ¡Ni un paso más!”.

La muerte del gran cronista político, taurino, deportivo, hípico, cultural y hasta judicial, no fue en vano. La sociedad colombiana en su conjunto terminó de despertar para enfrentar sin ambages esa amenaza terrorista que quería destruir los valores más preciados de nuestro país.

Don Guillermo Cano fue más que un buen periodista. Fue un excelso colombiano que no guardó silencio cuando el terror quería callarlo todo. Cada una de sus palabras motivó a miles de policías para librar una de las batallas más duras de nuestra historia.

Fue un hombre visionario, que le dolía el hambre que padecían los niños, acérrimo defensor de los derechos humanos, implacable en la lucha contra la corrupción y el narcotráfico. Fue un gran compatriota que siempre creyó en el talante colombiano para construir una sociedad más igualitaria, más justa, más honesta y más próspera, tal como lo escribió en su último editorial, publicado hace 30 años, el día de su muerte.

* Director General Policía Nacional.

 

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