Por: Tola y Maruja

El homosexualismo en la Biblia, en versión de Tola Y Maruja

Tola y Maruja contestan a un cristiano confundido por el debate sobre la revisión de los manuales de convivencia escolar.

Asexuadas señoras,

Soy un cristiano seguro de que si no paramos esta alcahuetería de darles alas a los mariposos este país caerá redondito en una dictadura homosexual. Ya empezamos con la tal “maricartilla” de los colegios y mañana subiremos de presidente a un trans, con el ánimo de ahorrarnos la Primera Dama. ¿Ustedes qué opinan? ¿El gay nace o se hace? ¿O lo hacen las tías? ¿O se vuelve así de comer pollo hormonado?

Atentamente,

Homofóbico pasivo

+ + +

Querido reprimido,

Por su letra vemos que escribe con su lado femenino. Tola y yo reconocemos que no tenemos autoridá moral pa hablar de género, pues dos de nuestros nietos son gueyes declaraos: Carlos Adonis y Lesbi Ana.

Nosotras también nos hemos preguntao en qué falló la familia y la escuela pa que nos salieran voltiaos estos mucharejos. Consultamos la biblia ampócrifa y dice esto del génesis de la homosesualidá:

“Cuando nuestro padre Adán, aburrido sin con quién conversar, le pidió a Dios compañía, el Señor lo privó, le sacó una costilla y creó la mujer. El inocente Adán no sabía que con las mujeres no hay diálogo sino monólogo.

El primer hijo que tuvieron fue a Caín, que heredó del taita los modales bruscos y el gusto por la cacería. Entonces, como toda pareja heterosexual, Adán y Eva buscaron la parejita, pero les llegó Abel.

Muy distinto a Caín, Abel resultó un chico sensible con la naturaleza, que le gustaba sembrar flores y contemplar los atardeceres y acariciar a los animales. Esta conducta anormal prendió las alarmas en la familia.

—Mija, me preocupa este petacón—, le dijo Adán a su señora.

—Yo estaba por decirte lo mismo a vos, pero me daba cosa. ¿Lo has visto haciendo muñecas de barro?

—A mí me dijo que si cuando llegue el otoño lo dejo ponerse una hoja rosada.

—Lo mejor mijo es que usted le pida el favor al Señor que nos haga un sicólogo.

A Caín ni le iba ni le venía el comportamiento “raro” de su único hermano y lo veía simplemente como un muchacho distinto, un poco sosó no más. Pero la serpiente tenía otros planes...

—¿Qué hubo de tu hermano, el mariquita?—, le dijo la serpiente a Caín, cuando éste se arrimó a coger una manzana.

—¿Mari qué?—. Primera vez que el joven oía la palabra.

—Mariquita: que no le gustan las mujeres— aclaró la serpiente, burletera.

—¿Cuáles mujeres?—, preguntó Caín— La única que conocemos es a mi mamá, y obvio que no le gusta. A mí tampoco. ¿A quién le gusta la mamá?

Pero la malvada serpiente no descansó hasta convencer a Caín de que Abel era “más dañao que agua de florero”, que era la vergüenza de la familia y que esa “enfermedá” solamente se podría curar con un buen golpe de quijada.

Mientras tanto, Adán y Eva le preguntaron al Señor por qué Abel era “así”, y Dios les contestó: Hum, ahí sí me corcharon... Debe ser porque estoy bisoño en cromosomas y genes. Pero no le paren bolas a eso, ámenlo “así”. Hagan de cuenta que por experimentar inventé otro género. Punto”.

Tus tías que te quieren,

Tola y Maruja

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Posdata: Enteramente lo único que Tola y yo hemos entendido del plebicito es que se escribe con S y C.

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