Por: Jorge Tovar

El penal tecnológico

El penal tecnológico que se le pitó a Nacional en la semifinal del Mundial de Clubes no es más que otro capítulo de la confusión que genera el fuera de lugar, la norma más confusa del fútbol.

Las reglas que hoy día rigen el deporte rey tienen su origen en las denominadas reglas de Cambridge de 1848, que fueron la base de 13 normas acogidas por la Football Association de Inglaterra en 1863, cuando nació el fútbol moderno. La regla básica establecía que cuando un jugador ha pateado el balón, cualquiera de su equipo que esté más cerca a la línea de gol del oponente estará fuera de juego y no puede ni tocar el balón, ni, de ninguna forma, prevenir que cualquier otro jugador toque el balón hasta que esté en juego.

El balón sólo podía pasarse hacia atrás o lateralmente. En 1866 se autorizó el pase hacia adelante siempre que hubiese tres jugadores del equipo contrario entre el receptor y la portería. Es la norma actual, pero con un jugador más. La norma actual se fundamenta en el cambio que se hizo en 1925, cuando se culpó a ésta de la caída en el número de goles en la Liga inglesa. En esencia, un jugador está en fuera de lugar si, estando en campo rival, se encuentra más cerca de la línea de meta contraria que el balón y el penúltimo adversario. El problema está en la implementación.

La norma 2016/17 indica que un jugador incurre en fuera de lugar si al partir el balón de un compañero interfiere activamente al rival, entre otras cosas impidiendo que juegue o pueda jugar el balón, al obstruir claramente el campo visual del adversario, o disputarle el balón, o realizar una acción que afecte claramente a la capacidad de un adversario de jugar el balón.

En la jugada del penal entre el Nacional y Kashima, Nishi es derribado por Berrío. Pero el nipón, al cobrarse el tiro libre, está en fuera de lugar. Nadie discute lo anterior. Al ponerse en juego el balón, Nishi frena la carrera de Berrío. He ahí el debate, pues la reacción es derribar al Nipón. La FIFA dice que no hubo fuera de lugar porque Nishi no había estado en disposición de disputarle el balón. Eso me parece falso. El movimiento original de Berrío es ir por el balón.

La cosa se complica un poco más sabiendo que el arbitraje tecnológico sólo puede utilizarse en cuatro circunstancias: goles, penaltis, tarjetas y confusión de identidad. No en el fuera de lugar. La FIFA, que evaluó si era o no fuera de lugar, pudo defender la decisión del árbitro diciendo que fuera de lugares no se revisan.

Los cambios son deseables, pero su uso debe ser más fluido. En un deporte de pasiones, pitar gol, anularlo y pitarlo nuevamente, como hicieron en el partido del Madrid, no es aceptable. Las pruebas deben hacerse en categorías menores.

 

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