Por: Óscar Alarcón

El plebiscito del 57

Muchas inexactitudes se han dicho sobre el plebiscito de 1957.

Lo primero es que fue un plebiscito, cuando la verdad fue que se trató de un referendo. Pero está bien, así lo bautizaron y así quedó para la historia. Otro muy grave: dizque allí se aprobó la alternación presidencial de los dos partidos. No, jamás. Lo que se adoptó allí fue la paridad en el Gobierno (miti-miti) de liberales y conservadores. La alternación se aprobó después por el Congreso, ya en el gobierno de Alberto Lleras, mediante el acto legislativo número 1 de 1959. Por eso Alfonso López Michelsen se lanzó a la Presidencia para el período 1962-1966 cuando el turno les correspondía a los conservadores, alegando que esa obligatoriedad era decisión del constituyente delegado (el Congreso) y no del constituyente primario (el pueblo). A pesar de que inicialmente no quisieron aceptar la inscripción de su candidatura, los tribunales le dieron la razón y sacó una votación de 624.863.

¿Y qué pasó antes, para las elecciones de 1958? Según el autorizado testimonio de López Pumarejo en carta que le envió a su hijo Alfonso López Michelsen, que está publicada: “El grupo ospinista se abstuvo de votar por Lleras (Alberto, para la Presidencia, el 4 de mayo) y se declara amigo del Frente Nacional, pero estuvo hasta última hora en conversaciones para hacer la «unión conservadora» con Leyva (Jorge) y Alzate (Gilberto)”.

Jorge Leyva es el padre de Álvaro Leyva Durán. En 1957 fue enemigo del Frente Nacional y del plebiscito, y en 1958 se lanzó a la Presidencia, en disidencia. Obtuvo 614.861 votos conservadores. Su hijo, Álvaro, hoy es cercano a las Farc y, por consiguiente, defensor del plebiscito que se someterá al pueblo este año.

¡Qué tal, y uno pensando que los conservadores jugaban limpio! ¡Cómo cambian los tiempos… y los Leyva!

 

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