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hace 6 horas
Por: Gonzalo Hernández

El presidente Santos y la economía

Viene el plebiscito y la oposición podría tratar de apuntarle a la economía.

La semana pasada estuvo marcada por dos hechos que resaltaron la coyuntura económica del país: la decisión del Banco de la República de subir su tasa de interés de intervención a pesar de la “respetuosa solicitud” del presidente Santos, y el reporte de la tasa de desempleo en el mes de Junio.

Esto llega en un momento en que mientras el Gobierno alcanza logros notables en los diálogos con las Farc, la aprobación popular de la gestión del presidente sigue en niveles bajos. Viene la lucha democrática del plebiscito y los defensores del NO tratarán de desgastar al presidente en áreas aparentemente diferentes a la de la paz. Así intentarán hacer del plebiscito una consulta de aprobación presidencial. ¿Empezarán entonces con la economía que tiene insatisfechos a muchos colombianos?  

Por eso la solicitud pública del presidente Santos al Banco de la República de mantener inalterada su tasa de interés fue una jugada política simple, astuta, efectiva y de bajo riesgo. Si el Banco no hubiera elevado su tasa de interés a 7,75 por ciento, se habría hablado de liderazgo presidencial, especialmente ahora que tantos sectores abogan para que no se acentúe la política monetaria contractiva. Ahora, sabido que el Banco sí decidió elevarlas, la solicitud presidencial se convierte en una especie de salvamento de voto, muy conveniente para responder a los ataques de la oposición sobre los resultados en materia económica. Y para el Banco, la decisión es una declaración de su independencia.

Si la intención fuera en realidad que las tasas se mantuvieran inalteradas, dudo que una solicitud pública sea el medio más efectivo. Pero no quiero ser mal interpretado. Esto no significa que el Gobierno desconozca el riesgo actual de tener peores indicadores laborales. Independientemente del juego político, creo que el presidente Santos tiene la razón. Varios economistas hemos opinado ya que una política monetaria contractiva es la receta para otro tipo de inflación y para otro contexto de la economía.

La segunda noticia fue que la tasa de desempleo del mes de Junio fue 8,9 por ciento. Que se use para atacar la gestión del gobierno del presidente Santos en materia económica es algo bastante simplista. Al comparar los resultados de Junio de los últimos 15 años, la tasa de desempleo del 2016 es la segunda más baja. No olvidemos, además, que la más baja  fue también durante el gobierno Santos: 8,2 por ciento en 2015.

La economía no va por el mejor camino. El desempleo y el subempleo muestran una ineficiencia clara de nuestro modelo económico de desarrollo.  Pero las razones son más estructurales que coyunturales. En lo estructural, este y otros gobiernos, incluyendo a representantes de un segmento importante de la oposición, debieron hacer más para que nuestra economía escapara de la dependencia de las materias primas y de la camisa de fuerza que se le impuso a nuestra política económica desde los años noventa. No lo hicieron.

Queda entonces una coyuntura económica complicada. Pero la inconformidad no puede ser usada como recurso táctico para atacar al presidente y para negar que este Gobierno ha hecho bien con sus dos proyectos insignia de la agenda económica: los acuerdos de paz y el impulso en la inversión en infraestructura. Los logros están ahí. Y no dudo que los acuerdos de paz serán la oportunidad para empezar la reconstrucción económica y social de nuestro país.

El autor es el director del Departamento de Economía de la Universidad Javeriana.

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