Por: Aura Lucía Mera

El triángulo

La leyenda cuenta de muchos aviones y embarcaciones que han desaparecido misteriosamente cuando se atreven a internarse en el famoso triángulo marítimo entre Bermudas, Puerto Rico y Miami. Se habla de “vórtices viles”, “aberraciones electromagnéticas”, “energías misteriosas de la Atlántida sumergida”, en fin.

Y lo cierto es que más de 50 embarcaciones y 20 aeronaves han desaparecido en ese espacio diabólico y jamás se ha vuelto a saber nada de sus ocupantes, ni encontrados restos, ni nada de ná.

El refranero popular ya lo incorporó y cuando alguna situación se compara con el famoso triángulo es porque no puede ser más peligrosa.

Se trata del nuevo triángulo que amenaza al planeta, no ya perteneciente a fenómenos naturales inexplicables, sino a tres monstruos terrenales, que aunque cuesta trabajo creerlo, fueron bebés que gatearon, gorgojearon de niños y sus progresos aplaudidos por progenitores amorosos que les cambiaban el pañal y botaban la baba repleta de ternura con cada gú gú.

Trump, Putin y, en Colombia, Ordóñez. Gobernando el mundo y este apéndice rezagado que amamos como patria. De sólo pensarlo una corriente helada me recorre la espina dorsal. Lo que antes parecía imposible se torna cada vez más cercano.

Los ladridos de Trump y sus gesticulaciones grotescas, que a veces le ponen a tambalear el peluquín, son aplaudidas por la masa media norteamericana que jamás ha visto más allá de sus narices, de sus pueblos idénticos, de sus shopping centers, y creen que el universo empieza y termina en ellos, y los multimillonarios que no quieren ver peligrar un sólo peñique porque para ellos God is money, amén de los inmigrantes legalizados que miran con recelo, odio y desprecio a los que llegan y están felices con la idea del muro, porque una cosa es ser “manito legal” y otra muy distinta “manito nuevo”.

Putin, temido, odiado, poderoso, intocable que no necesita venderle el alma al diablo porque carece de ella, y su sola presencia congela el ambiente, indescifrable, pero absolutamente predecible si le llevan la contraria.

Y no descartemos a nuestro mejor representante de la inquisición, quien se valdrá de todas las artimañas para apoderarse del solio de Bolívar y acabará de un tajo con la paz, el aborto justificado, los derechos de la población LGTB, la reconciliación, la equidad, la libertad de cultos y el nido de la perra. Perseguirá, como si perteneciera al Ku Klux Klan, a los reinsertados y por supuesto impedirá que se restituya un solo metro de tierra.

Mientras Francisco se estremece por la situación actual, ya con la tercera guerra mundial engrasada y activa, pareciera que estos tres personajes estuvieran empeñados en hundir el acelerador a fondo y lograrlo pronto. Me duele y me aterra. ¡Ojalá sea sólo una pesadilla y logre un buen despertar!

Posdata: aunque sea por conveniencia o temor, me alegra que el Ubérrimo retirara las acusaciones contra Hollman Morales. Y felicito a Hollman por haber aceptado este gesto. Eso demuestra su calidad y señorío.

 

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