Por: Columnista invitado

El valor de la sangre

Muchas veces cuando un paciente requiere una transfusión de sangre, surge la inquietud sobre el costo que debe ser pagado por esa unidad de sangre, esto se debe a que la sangre que se obtiene es un acto voluntario y altruista de una persona que ha decidido donarla. Entonces, la pregunta radica en quien paga por esta sangre, ¿el paciente, la aseguradora, o la IPS?

Por: Carmenza Macía, directora del Banco de Sangre de la Fundación Valle del Lili y docente de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Icesi

Este ha sido uno de los argumentos de las personas que deciden no donar sangre, por el costo que esta tiene a la hora de ser transfundida a un paciente. Ellos afirman que la sangre “se vende”.

Contrario a este pensamiento, la sangre NO SE VENDE; es un liquido vital que tenemos todas las personas y que podemos donar siempre y cuando seamos mayores de edad y tomemos la decisión. Donar sangre es un acto solidario y altruista; es tener la posibilidad de  ayudar a alguien que no conozco pero a quien le voy a salvar la vida con mi donación y va a tener la oportunidad de seguir siendo feliz y vital.

Después de tomar la decisión, se debe cumplir con los requisitos exigidos por Ley para ser considerado apto para donar sangre;  contestando una encuesta de forma veraz que nos permita  identificar factores de riesgo que puedan perjudicar a los pacientes. 

Por eso, cuando se habla del costo de la sangre, no se refiere a su donación, sino al procesamiento que esa unidad de sangre donada para garantizar los  niveles de calidad y seguridad antes de ser transfundida a un paciente. 

Sobre el proceso…

Buscar universidades, empresas, iglesias, municipios, etc, que puedan ser sitios para realizar las campañas de donación. En estos sitios se debe llevar papelería para promover las campañas, se debe llevar una unidad móvil o un menaje para ubicarlo en el mejor sitio de la empresa o universidad y deben asistir personas que harán la promoción y la selección de los donantes.

Una vez se obtienen las unidades, deben ser almacenadas en contenedores adecuados que mantengan la temperatura dentro de los rangos permitidos, estos contenedores deben ser calibrados y validados por el departamento de tecnovigilancia.

Al llegar al Banco de Sangre, se realiza la filtración de toda la sangre obtenida para retirar los glóbulos blancos que son las células donde más comúnmente se encuentran los virus que son los principales transmisores de infecciones en la sangre. Esta filtración se realiza con un filtro de cuarta generación y alta tecnología. 

Posteriormente, la sangre es fraccionada o separada en varios componentes, para esto utilizamos una centrífuga de alta velocidad y capacidad y podremos separar de cada donación tres componentes, apoyados además de otro equipo separador para obtener glóbulos rojos, Plasma o Plaquetas. Por eso, cuando se habla de donación de sangre se habla de salvar tres vidas.

Estos componentes se almacenan como productos no terminados pues es necesario realizar la hemoclasificación o grupo sanguíneo a cada una de las unidades recolectadas y también se realizan siete pruebas infecciosas. Sí, siete pruebas para descartar la presencia de Hepatitis C,  dos pruebas para Hepatitis B, Sífilis, enfermedad de Chagas, HTLV I-II   y VIH (Sida). Estas pruebas tienen un costo alto.

Cuando tenemos todos los resultados no reactivos en los exámenes de las pruebas infecciosas, podemos declarar el componente como apto para ser transfundido y le aplicamos el Sello Nacional de Calidad.

El componente está listo para su uso, en condiciones de almacenamiento adecuadas  y dentro del inventario del servicio.

Todos los eventos anteriores quedan registrados en el sistema de información de cada Banco de Sangre y Servicio Transfusional pues debe ser trazable, rastreable.

Cuando un paciente requiere una transfusión de glóbulos rojos, en el servicio se verifica la hemoclasificación del paciente, y se realiza una prueba compatibilidad para  minimizar el riesgo de que la sangre que se le va a aplicar al paciente no produzca una reacción adversa, pues la intención es que la transfusión tenga un efecto terapéutico y que no haga daño.

El componente se envía al servicio clínico donde fue solicitado y allí un médico y una enfermera verifican el sello de calidad del componente y que sea el que se ha remitido para dicho paciente, la enfermera aplica la transfusión y vigila al paciente y al terminar la misma, devuelve las bolsas completamente vacías para el descarte e incineración.

Podemos ver así que en el proceso de la transfusión de una unidad de sangre, existen personas, equipos, sistemas de información, realización de pruebas, almacenamiento en neveras, y otros procesos que tienen un costo y que es el que se le asigna a las unidades transfundidas.

La sangre no tiene precio, es única, no se puede fabricar y proviene de personas con estilo de vida saludable y con actitudes solidarias y altruistas.


 

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