Por: Felipe Zuleta Lleras

En defensa de Parody

Todo ese tema de la famosa cartilla sobre la ideología de género le salió mal al gobierno, por supuesto, en este caso específico, a la ministra de Educación, Gina Parody.

Hubo problemas de comunicación que fueron aprovechados por muchos para volver este tema un asunto de carácter político. Detrás de las marchas, que hay que decirlo fueron importantes, hubo políticos que sin lugar a dudas aprovecharon el asunto para protestar en contra del presidente y el plebiscito.

Lo de la cartilla, sin lugar a dudas, fue manejado muy mal por parte de la ministra, pues si bien la misma no había sido aprobada, lo cierto es que la opinión pública asumió que era una realidad y que los niños del país empezarían a recibir el “adoctrinamiento” sobre la ideología de género.

Los manuales nunca fueron publicados en su totalidad ni aprobados por la ministra. Lo cierto es que ella, de buena fe, trató de explicar eso, pero muy pocos la quisieron escuchar. Ya el tema se le había salido de las manos. La Iglesia católica se metió de frente, se sumó a la protesta y, de alguna manera, canalizó el descontento de muchos padres de familia.

Quedó claro que en este tema hubo de todo. Padres realmente preocupados, una Iglesia pescando en río revuelto, unos políticos aprovechándose de esto, un gobierno distraído y una gran cantidad de homofóbicos y retrógrados.

Todo lo que pasó esta semana pone de manifiesto que Colombia sigue siendo un país bastante intolerante. Los insultos a la ministra y las frases en contra la comunidad LGTBI dejan muy en claro que seguimos siendo un país intransigente. Frases como “prefiero un hijo muerto que marica” lo dejan a uno realmente preocupado. Entre otras cosas porque eso no solo muestra ignorancia, sino un gran sectarismo. Quienes así piensan, desconocen que de acuerdo con las estadísticas al menos el 10% de la población es homosexual. Esto en plata blanca pone a cada familia con al menos un homosexual. ¡Así de fácil!

La ministra Parody puede haberse equivocado en este tema, pero eso no puede hacernos olvidar que su cartera ha introducido reformas importantes en lo que tiene que ver con la educación en Colombia. Parody ha proyectado el Ministerio hacia adelante. Y eso hay que reconocérselo.

Es realmente lamentable que se hayan metido de manera irrespetuosa y grotesca con la vida privada de la ministra. Parody fue víctima de este tema, más que por los contenidos de la cartilla, por su condición sexual. Si ella no fuera lesbiana, sino un varón, como se dice popularmente, nunca las cosas hubieran llegado a eso. A Gina la crucificaron por su condición sexual. Y eso es totalmente reprochable.

Lamentable y doloroso lo que han tenido que padecer la ministra Parody y su pareja, la doctora Cecilia Álvarez. Me solidarizo con ellas, y a ambas les digo que las admiro por verracas. Han dado un ejemplo de fortaleza y honestidad admirable.

Notícula: Esta columna no aparecerá la semana entrante por vacaciones de quien escribe.

 

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