Por: Columnista invitado

En el patio del colegio

Lo difícil con los matones es que no hay forma de ganarles.

Cuando un matón te tiene en la mira, nada sirve. Es como uno de esos chistes infantiles en que responda lo que responda el niño o la niña objeto de burla, pierde, porque el chiste ya tiene incorporada la inevitable burla. (¿Quieres que te cuente el cuento del gallo capón?).

Si te quedas callada, pierdes. Si te pones brava, pierdes. Si lloras, pierdes. Si le dices a tu papá o a la maestra, pierdes. Y si peleas, sobretodo si peleas, siempre pierdes.  Pierdes porque eres tú, porque eres gorda, eres ridícula, usas gafas, eres lesbiana, eres bajito, eres amanerado, eres negro, eres indio o eres pobre, y no hay nada que puedas hacer al respecto. Frente al matón, en el patio del colegio, siempre pierdes porque existes, y el matón ya te vio, y no hay nada que puedas hacer salvo dejar de ir al colegio.

No hay forma de razonar, porque para el matón, y para su pandilla, nada de lo que te dicen tiene que ser cierto. Las acusaciones cantadas en el bus, en los pasillos, en el patio, no tienen que ser ciertas. A fulanita le gusta comer mocos. Fulanita y menganito son novios. Fulanito huele a caca. Zutanito es el novio del maestro. Menganita tiene sida, tiene lepra. La mamá de fulanito es una puta, es comunista, es corroncha, loba, horrible. Nada de esto tiene que ser cierto, lo único cierto es que te odian, te desprecian y les da risa que te duela.

Lo que es cierto, lo único que tiene que ser cierto, es que eres lo que eres que hace que te griten, esa cosa que a veces te gritan y a veces es un secreto a voces: tu extracción social, tu origen regional o familiar, tu discapacidad, tu peso, tu color, tu tamaño, tu orientación sexual. De ahí en adelante, todo se vale. Y una vez la turba de niños ha establecido que eso eres, lo que te pase de ahí en adelante te lo mereces por existir.

No tiene que ser verdad que mandaste a imprimir unas cartillas promoviendo el sexo entre parejas del mismo sexo y las repartiste en los colegios. Te puedes secar de tanto decir que eso es un invento. Eso a fin de cuentas a nadie le importa, más allá de lo interesante que pueda ser mirar los dibujitos.

Lo que es cierto es que eres lesbiana. Ya lo sabemos todos. Los matones ya te vieron y te tienen en la mira. Eres lesbiana y eres ministra de Educación. Nada más tiene que ser cierto en el patio del colegio.

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