Por: Uriel Ortiz Soto

Escándalo manual de convivencia: debate necesario

El debate que se suscitó tras el escándalo sobre el manual de convivencia, con suspicacias de obligatoriedad de definición sexual prematura y obligatoria, nos coloca en un estado vergonzoso del desconocimiento de las normas, que deben regular la educación y orientación sexual de nuestros hijos y educandos, en hogares y establecimientos educativos.

De nada han servido las leyes, decretos y resoluciones, que sobre la materia han expedido los pontífices de la educación y los políticos que se arriesgan a saberlo todo y finalmente expiden leyes, que finalmente no tienen aplicación, convirtiéndose en un simple saludo a la bandera.

Lamentablemente el tema del matoneo, se ha convertido en un dolor de cabeza para los: padres de familia, educadores y las mismas autoridades, constantemente se están presentando hechos tan desagradables, que con mucha frecuencia entre adolescentes se citan por internet, para presentar espectáculos de riñas a la salida de los establecimientos educativos, siendo el fondo del problema la ausencia de un manual de convivencia serio y eficiente, que les permita, ser lo que realmente deben ser, con un sano comportamiento y convivencia en comunidad.

Otro caso del problema tiene que ver con el microtráfico, y consumo de alucinógenos entre los adolescentes estudiantes, que debido a la falta también de un manual de convivencia, debido a su estado de diversidad sexual y muchos otros problemas familiares, buscan el refugio en drogadicción, puesto que no encontraron respuesta factible en sus padres o educadores, precisamente por falta de un manual de convivencia.

Otro problema por ausencia de un manual de convivencia son las relaciones sexuales prematuras y a muy temprana edad, presentándose casos de padres adolescentes que las tuvieron, simplemente por curiosidad y hoy en día arrastran el lastre de ser padres de familia menores de edad, puesto que no tuvieron un manual de convivencia que los orientara para el momento y la forma adecuada para hacerlo.  

Ahora si podemos sacar conclusiones: el porqué, las leyes de protección al menor,- con manifestaciones sexuales diversas-, aprobadas con bombos y platillo por el Congreso de la República, además de los estudios que se han hecho sobre el particular, no han arrojado los resultados esperados, puesto que todo van en contravía de la razón y la verdad jurídica, de lo que deben ser los derechos de estos adolescentes, que viven en un mundo limitado a ser lo que la permisibilidad de sus allegados les permita.

Por eso, la cartilla de orientación y diversidad sexual, propuesta por la señora ministra de educación, a los educadores, fue mal interpretada, no se trata de que inciten  a los niños a manifestarse en tal o cual sentido, sino que como medida de prevención se deben buscar caminos coyunturales pero, convenidos con los padres de familia, con el fin de adoptar las medidas de modo tiempo y lugar, que les permita una respuesta pronta y oportuna, a los alumnos y adolescentes cuando se encuentran en el laberinto de las indefiniciones.

Sobre este tema nos hemos pronunciado en varias oportunidades a través de esta misma columna, de donde se vislumbra que el problema de diversidad sexual en los menores ha existido desde siempre, pero ahora con la salida del closed, tiende a agravarse, siendo lo más difícil, la ausencia de una normatividad educativa, -manual de convivencia-, que permita a los padres de familia y educadores conducir el problema dentro de la razón del derecho a la intimidad, con profundo respeto por quienes padecen estas manifestaciones.  

Sin embargo, el escándalo con el señor presidente como mediador, ante la conferencia episcopal, que sorpresivamente apoyó las marchas de protesta, nos deja entrever cuan atrasados estamos en regular normas efectivas que permitan la sana convivencia entre adolescentes dentro y fuera de los establecimiento educativos, cuando se detecta que existen dentro de ellos, niños que no obstante a su muy temprana edad, ya están manifestando estados de diversidad sexual, muy fácil de avizorar por su comportamiento, forma de actuar, comportarse, o manera de vestir.  

De aquí concluimos que el mayor índice de matoneo estudiantil, son parte de estos comportamientos sorpresivos, que por regla general el común de los adolescentes no están preparados para recibirlos en un estado de sana convivencia y respeto por quienes empiezan a manifestarse en diferentes formas, se conocen casos que debido a estas dificultades tienen que huir de sus hogares y establecimientos educativos,  puesto que no soportan las burlas y el matoneo de sus propios padres, hermanos, demás familiares y compañeros de colegio, en muchos casos acuden a refugiarse en las drogas o al suicidio, como se puede comprobar con varios casos que se ventilan a través de la fiscalía general de la nación. 

Lamentablemente con el escándalo de marca mayor, donde la ministra de educación, recibió la mayor parte de oprobios y rechiflas, no por su condición de ser la principal autoridad educativa del País, sino por su condición de ser diversa, situación que ha sabido manejar con altura y responsabilidad, sin herir susceptibilidades dentro del campo de acción que le corresponde; es otro entramado que hay que manejar con mucho tino y mayor cultura, siempre con una respuesta dentro de la lógica y razón de ser de las cosas. En conclusión: creemos que la ministra debe continuar en el cargo, puesto que hasta la presente fecha en términos generales, lo ha hecho bien.

El escándalo que se suscitó con la cartilla de convivencia y orientación sexual, es el termómetro para medir la densidad de cuan atrasados estamos en tema tan fundamental para la educación y orientación sexual de nuestros hijos, mucho se ha hablado e investigado sobre el particular, pero, lamentablemente sin obtener los resultados esperados.

Hay que aceptar que la ministra de educación, no lo hizo con malas intenciones y la cartilla pedagógica que recomendó, estaba dentro de los límites de permisibilidad para recomendarla a los directivos de establecimientos educativos, buscando que de esta manera se actuara dentro de unos parámetros educativos, sin ir más allá de la suspicacia que le quisieron meter sus enemigos políticos, y de los cuales lamentablemente la Conferencia Episcopal, se dejó llevar por los vientos huracanados y malsanos de las falsas interpretaciones, al salir a apoyar tan absurda marcha de protesta.

Sin embargo, tras del escándalo de la cartilla, podemos sacar buenas conclusiones, para ilustrar hacia el futuro un manual real de convivencia, pero concertado con educadores y padres de familia, con la orientación de verdaderos estudiosos del tema: presentando estadísticas de los diferentes casos de matoneo en escuelas, colegios y universidades, pero, sobre todo indicando cuales son las regiones del país mayormente afectadas, con el fin de averiguar sus causas y procurar elaborar un manual un convivencia acorde con las circunstancias: diversidad sexual, sexo a muy temprana edad, consumo de drogas, entre muchos otros aspectos que se encuentran ocultos, pero que aún no los hemos detectado.

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