Por: Mario Fernando Prado

“Están violando la ley”: ANI

La jugarreta que está adelantando la firma Talleres Ferrocarril de Antioquia —empresa que estaba inactiva desde hacía varios años y tiene un patrimonio de sólo tres millones—, que pretende quedarse con el contrato de concesión del Ferrocarril del Pacífico, se le está saliendo por la culata.

En efecto, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), a través de su presidente, Luis Fernando Andrade, manifestó a Sirirí que no les ha sido otorgado permiso alguno a los supuestos compradores del mencionado contrato para adelantar esta transacción y que se está violando la ley, causal adicional para que el Gobierno declare el incumplimiento de lo pactado y les clave una multa de 40 millones de verdes.

Y es que, de manera inconsulta y atrevida, la mencionada Talleres Ferrocarril de Antioquia firmó papeles con Trafigura (la multinacional dueña a través de Fendwik Panamá y Fendwik Colombia), tomó posesión de las oficinas y los talleres y está “despachando” de manera ilegal y como tal está realizando una masacre laboral en un régimen del terror inaudito, sin pagar indemnizaciones y menos los salarios pendientes, contratando personal sin conocimientos y sin experiencia para lo que han llamado “viajes de prueba”, ignorantes de lo que es una operación férrea.

A pesar del interés que inicialmente mostraron algunos inversionistas del Valle en quedarse con la actividad del transporte de carga hacia y desde Buenaventura por ferrocarril, y unas empresas del exterior, los paisas creyeron que se habían adelantado y están ensillando antes de tener las bestias.

Mientras esto sucede, sigue el primer puerto sobre el Pacífico maniatado al transporte de carga por una carretera sujeta a deslizamientos y derrumbes, con fletes impuestos por el monopolio de los camioneros, con un aeropuerto casi sólo para ultralivianos y sin un tren que sólo entrará a operar el día de San Blando, que no tiene cuándo.

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