Por: Iván Mejía Álvarez

Esto no va bien

El filósofo decía que toda situación por mala que sea es susceptible de empeorarse. Y así va la selección. A pesar de que la tabla diga que el equipo es tercero, que en este momento tendría cupo directo a Rusia, la verdad es que cada día se juega peor, que cada partido muestra un técnico más confundido y lejano a la realidad, unos jugadores en unos bajonazos individuales tremendos y fundamentalmente que la noción de juego colectivo está perdida hace mucho rato.

La idea no era mala, ubicar a Berrío con Borja para aprovechar el momento de ellos en Nacional, pero le faltó el complemento, ponerles a Macnelly, el surtidor natural de ellos en Nacional. Por eso, el experimento resultó cojo, desnaturalizado por un factor clave: la generación de juego.

Uno de los principales problemas de Colombia en los actuales momentos es el bajísimo nivel de James, quien peleó con la cancha, con sus compañeros y con la pelota. Antes venía a demostrar en la selección que merecía un puesto titular en el Madrid. Sus últimas presentaciones con Colombia tan solo ratifican que Zidane tiene razón y James pasa por una mala fase de juego.

Sin James, con Berrío como estorbo por la derecha y con el individualismo de Cardona, el fútbol colectivo de Colombia quedó absolutamente cercenado, desnaturalizado. Es cierto que se tuvo la pelota, 67 % de posesión, pero también que los chilenos renunciaron a la media hora al fútbol ofensivo y optaron por meterse atrás y esperar.

Los laterales no salen, no producen, no acompañan. En el medio no hay volumen de juego, no hay encuentros colectivos, volumen de juego, y la selección carece de secuencias de pases y cuando estos se hacen son tan intrascendentes como los últimos quince de la inicial contra Chile.

Primero fue Bacca, luego Roger Martínez, después Borja y ahora Falcao. Todos quemados y puestos en la hoguera por un disparate táctico en el medio, donde simplemente se ocupan posiciones pero no se realizan funciones. Los extremos no abren, los interiores no filtran, la pelota rueda pero las ideas no fluyen y no se genera juego.

Hacía 24 partidos que Colombia no terminaba 0-0. Como cuesta hacer un gol, como duele dejar al delantero en posición de anotar, cada día es peor .Y algunos creían que la llegada del mesías Falcao resolvía todos los problemas de creación y gol. En este equipo con este funcionamiento ni Lewandowski ni Suárez podrían marcar. Creer que Falcao resuelve estos problemas con su actual nivel es una quimera y solo demuestra ignorancia de quienes lo pregonan.

Que alguno de esos “pascualitos” que le hablan al oído a Pékerman le diga que esto va de mal en peor y que una cosa es la tabla y otra el juego. Hay más puntos que fútbol.

 

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