Por: Julio Carrizosa Umaña

Estudios en los municipios para la paz

Antes de salir de la selva y las montañas las Farc deberían trabajar en la restauración de esos ecosistemas y allí deberían ser entrenados para su enfrentamiento con la realidad. En ese entrenamiento, alejados del dogma y del mando, los exguerrilleros podrían estudiar y comprender cómo es su país, con sus potenciales y sus límites.

Esas selvas y montañas en donde vivieron tantos años deberían quedar no sólo libres de minas sino restauradas ecológicamente para que sus estructuras sanaran y sus funciones ambientales se cumplieran. En esa labor existen ya en Colombia especialistas que podrían ser sus maestros y sin duda habrá jóvenes pilos que se interesarán por hacerles comprender a los excombatientes cuánto se puede hacer sin las armas en las manos.

No debemos olvidar que cada campamento de las Farc pertenece a un municipio de la República y que en esos municipios habitan otros jóvenes abrumados no sólo por la guerra sino por todos los procesos de deterioro que ha sufrido la nación en estos años terribles. En esos municipios se han agudizado las tensiones y los que hoy los habitan son ejemplos de la situación que debe ser modificada, mejorar la vida en el territorio de todas estas áreas debería ser un objetivo fundamental en el que los exguerrilleros bajo control de la República deberían desempeñar un papel que nos hiciera olvidar el pasado.

Cuando los ecosistemas de esos espacios municipales estén completamente restaurados, cuando sus habitantes hayan regresado a la vida normal y puedan gozar de sus paisajes, de sus suelos libres de la erosión y la compactación, cuando sus cumbres hayan sido reforestadas, las aguas públicas estén descontaminadas, sus humedales se hayan recuperado y la fauna silvestre esté repoblada, entonces el país podrá tener alguna seguridad de que la paz se está construyendo.

Es posible que eso se logre si los excombatientes estuvieran dispuestos a reflexionar y a tratar de ver el mundo alejados de lo que fueron vidas en la lucha armada y si también quienes los reciban en los municipios, los que fueron pacíficos e inclusive aquellos contra quienes batallaron estuvieran dispuestos a la reconciliación. Es posible que esto se logre en el estudio y el trabajo común, estudios y trabajos en los cuales también deberíamos participar los que no sufrimos casi nada en estos años, los afortunados que estuvimos completamente seguros en las barreras. Diseñar esos estudios y trabajos conjuntos debería ser una prioridad en estos días.

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