Por: Iván Mejía Álvarez

Fuera, pascualitos

Durante meses, la disculpa era que el equipo estaba clasificado para Rusia. No importaba que se jugara mal, no tenía trascendencia que Pékerman estuviera en la nebulosa, perdido y sin pegarle a la tecla de la convocatoria, la alineación y los cambios, a pocos les importaba que la identidad fuera nula, el resultadismo hirsuto. Ese “estamos clasificados” tapaba la visión y dejaba a los críticos con poder de análisis como resentidos y amargados.

Hoy, cuando se juega peor que nunca, cuando los “pascualitos” se adueñaron de la convocatoria, la alineación y los cambios, cuando el técnico pasó de ser el sabio que muchos pregonaban a un vulgar chambón que acierta poco y deja tantas dudas en sus decisiones, algunos no podemos menos que decir que se les dijo, se les advirtió, se les comunicó, se les anticipó. José Pékerman es otro, no es el de la eliminatoria anterior, las segundas partes no son buenas y la segunda etapa del técnico de la selección es mala por la falta de compromiso, trabajo y dedicación que merece el cargo. Ausente en todo. En juego y en resultados.

Contra los “grandes”, el balance es paupérrimo. Entre Argentina, Brasil y Uruguay, de 15 puntos se consiguió un miserable empatico con sabor a derrota en Barranquilla contra los de Tabárez. Colombia vive gracias a los triunfos sobre Ecuador, Perú, Venezuela, Paraguay y Bolivia. Y será contra estos equipos que se jugará la clasificación a Rusia.

Dirán que todavía hay chance, claro que sí, que no está muerto quien pelea, por supuesto, pero para llegar al Mundial no se pueden seguir cometiendo los gruesos errores en todos los aspectos que han matizado la campaña. Pékerman no puede seguir llamando jugadores para darles gusto a los bolsillos de los “pascualitos”. Jugadores que están en la vitrina, listos para ser vendidos y que necesitan esa fotico con la camiseta de la selección para que se operen milagrosos contratos. La selección no está para que se forre de billete ningún representante, sea del técnico, del club beneficiado o de cualquier índole. La selección no está para negocitos personales, y la imaginación colectiva es que con la selección se están haciendo negocios que van en contravía de la lógica técnica.

Los jugadores también tienen una gran responsabilidad, empezando por los famosos y millonarios, pasando por la clase media y terminando en los jóvenes. Ellos también están perdidos, jugando muy mal en la selección y algunos bien en sus clubes. La mayoría son suplentes en Europa y andan desconcertados con las decisiones del banco.

Durante meses taparon el pésimo juego con los puntos. Hoy ya no hay colchón, ya no hay puntos ni fútbol.

 

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