Por: José Manuel Restrepo

Futuro económico con los niños

Con mucha frecuencia en las columnas de economía terminamos discutiendo la infinidad de datos y estadísticas macroeconómicas, para concluir sobre políticas que puedan o no lograr crecimiento o desarrollo.

Con mucha menos frecuencia recordamos que la economía es una ciencia social, en donde el ser humano es sujeto y objeto de dicha ciencia, y que nunca podemos pasar por alto que muchas de esas estadísticas tienen detrás seres humanos que sufren con la pobreza, la inequidad, el desempleo o la marginalidad, entre otros.

Hoy quiero por eso hablar sobre la indigna realidad de 25.000 niños bajo protección del ICBF a quienes se les extingue la posibilidad de tener una familia, o porque están en el limbo o marasmo jurídico de los procedimientos de adopción, o porque no tienen declaración legal de apertura a proceso de adopción o porque no se les devuelve a sus respectivos hogares o porque tristemente nuestra sociedad colombiana ha sido incapaz de darle una familia a niños en situación de difícil adoptabilidad.

Participé en el Primer Congreso Latinoamericano de Adopciones y quedé conmovido con la realidad de cientos de miles de niños a quienes, a pesar de los avances recientes en políticas de adopción, hemos sido capaces de impedirles el acceso al amor y cariño de una familia.

No es sólo que hemos visto equivocadamente la adopción como la oportunidad de satisfacer los deseos de unos adultos, desconociendo que se trata del medio a través del cual se garantizan los derechos del niño a tener una familia de amor incondicional. Es también que hemos perdido el tiempo en el debate de si la familia es de X,Y o de Z forma, cuando lo que necesitamos es garantizar familias mas amorosas, más estables y más responsables.

Inaceptablemente por muchos años burocratizamos el proceso de adopción. Acudiendo a legislaciones internacionales, constitución política, código civil, código de infancia y adolescencia, supervisores y similares, impedimos que muchos niños tuviesen el acceso al amor y comprensión en una familia. Por varios años desde el 2011 una Corte Constitucional en Sentencia T-844 fue capaz de inventarse semejante atrocidad de la búsqueda de familiares del niño a ser adoptado hasta el sexto grado de consanguinidad, a la mayoría de los cuales ni les interesaba el menor. Obviamente hay niños que hoy llevan más de 10 años esperando una familia y se convirtieron tristemente en  hijos del gobierno de turno o del sistema. Enhorabuena el artículo 217 del Plan Nacional de Desarrollo acabó con este exabrupto, que mejora en algo las estadísticas, pero como lo dije al principio, falta saber ahora quién responde por esos seres humanos que han sufrido por estas decisiones.

Aún más triste es que miles de familias (mucho más que los niños a ser adoptados) siguen esperando  a esos hijos del corazón, pero muchos jueces y “defensores” de familia se encargan de impedirlo por falta de capacitación en el tema, o por el miedo al ministerio público o al entramado jurídico que montamos. Más triste aún que el ICBF  tenga suspendido desde el 2013 las solicitudes de adopción de familias extranjeras (donde hay mas interés aún en casos difíciles como hermanitos, niños en situación de discapacidad o edades altas) que suelen ser más numerosas que las solicitudes nacionales. Si el problema es incapacidad administrativa para encontrar familias extranjeras apropiadas, pues hagamos lo que tengamos que hacer para solucionarlo, pero no sigamos (por 4 años) impidiéndole a niños amorosos el  acceso a una familia.

Los niños pueden no ser la cifra del PIB de un país, pero niños amados y respetados en el seno de una familia que no terminen olvidados o frustrados por decisiones del Estado en sus procesos de adopción, sí representan los futuros constructores de la esperanza de un país más justo, más próspero, más equitativo y más generoso.

Puede que trabajar en todo esto no represente un solo voto para nuestros legisladores, pero la grandeza de una sociedad se mide especialmente por la capacidad de las familias y las personas de dar amor aún con quienes no tiene vínculo de sangre, y por la posibilidad de que esos legisladores trabajen por la dignidad del niño. 
jrestrep@gmail.com
Twitter: @jrestrp

 

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