Por: Antonio Casale

Ganar en equipo

En medio de la edad de oro del deporte colombiano sorprende la diferencia entre los resultados que ofrecen los deportes individuales, con medallas olímpicas y copas del mundo como presentación y los deportes colectivos.

Nuestros ciclistas, pesistas, atletas, bicicrosistas y boxeadores han demostrado que Colombia tiene el talento suficiente para ser potencia deportiva mundial, mientras que los deportes colectivos están rezagados. Si bien, por primera vez clasificaron tres equipos, fútbol femenino y masculino, así como rugby 7 femenino a unos Olímpicos, la conquista de medallas está muy lejos. Esto para no hablar de voleibol y baloncesto, deportes en los que Brasil y Argentina nos llevan más distancia, para hablar solamente del continente.

¿Por qué tanta diferencia? Por un lado, es el resultado de una sociedad como la nuestra que en la mayoría de materias de la vida trabaja mejor de manera individual que en equipo. La competitividad mal encauzada, que consiste en lograr los objetivos al pasar por encima del otro, sin importar el método, forma parte del diario vivir nacional. En Colombia no se habla de equipos de trabajo que logran metas, sino de personas exitosas. El concepto de redes colaborativas, tan importante en el mundo de la innovación, según el cual incluso entre competidores se deben ayudar para conseguir los objetivos, es inexistente en Colombia (salvo para ponerse de acuerdo en subir los precios como sucedió con el cartel de los pañales y similares). Los deportes no son ajenos a esa realidad.

En disciplinas que reciben más apoyo que todos los individuales juntos como el fútbol, la obtención de títulos mundiales es todavía una fantasía, a pesar de contar con jugadores que bien podrían llegar tan lejos como los individuos ya mencionados. No es un secreto que todavía, a pesar de la mejoría, falta mucho para sintonizar los intereses de directivos, empresarios, entrenadores y jugadores, que siguen yendo cada uno por su lado, privilegiando en muchos casos sus intereses personales por encima de los de un equipo.

Pero no todo es malo. El baloncesto ya cuenta con una liga semiprofesional, se esperan resultados pronto, por lo que es menester fortalecerla para equiparar a Colombia con Brasil, Argentina o Venezuela, potencias del continente. La Dimayor ha anunciado la apertura de la liga femenina profesional de fútbol para 2017, lo que significa un paso hacia delante. Los demás deportes colectivos están en pañales.

Lo cierto es que los encargados del destino de los deportes colectivos tienen la responsabilidad de liderar procesos con miras a igualar las gestas de sus colegas individuales.

 

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