Por: Antonio Casale

Ganar y gustar

Después de haber convivido durante un mes juntos, los jugadores de la base de la nueva selección de Colombia ya deben tener una memoria táctica que nos permita esperar que los partidos ante Venezuela y Brasil, mas allá del resultado, nos puedan brindar mayor consistencia en su idea de juego que la que mostraron en EE.UU.

Si bien lo de junio fue positivo en cuanto al resultado porque hacía tiempo no se tocaban las semifinales de una Copa América, nos quedó la sensación de haber visto un equipo capaz de lo mejor y lo peor en un mismo partido.

Vimos un colectivo sólido en la zaga central, inseguro en marca por las bandas, aunque con salida. El filtro en la mitad funcionó a medias. En ataque, como siempre, se dependió del momento de las individualidades. James fue combativo, Cuadrado individualista, Cardona se mostró cansado y Bacca estuvo en lo suyo, el gol.

¿Qué pudo cambiar en este tiempo? James tiene más confianza porque, aunque todavía no es titular en el Real, ya se siente de nuevo su importancia. El regreso de Teófilo puede significar ese elemento conector entre los atacantes que en EE.UU. brilló por su ausencia. La zona de marca en la mitad pasa por un buen momento. Sánchez tiene más continuidad y Torres arrancó bien en su primera excursión por Europa. Atrás hará falta Santiago Arias, que no estará ante Venezuela por suspensión. En su lugar, Medina recibirá otra oportunidad. Por ahora es un gran jugador de club que cuando va a la selección queda en deuda. Entre los centrales habrá que ver por cuál de los dos Murillo, Óscar o Jeison, se decide Pékerman, o si a pesar de tener el mismo perfil jugará con los dos ante la ausencia de Zapata por lesión. La punta izquierda está escriturada para Díaz, porque ha cumplido como nadie más lo ha hecho allí. Esperamos que Ospina siga desmintiendo en el arco que el portero es el que más necesita continuidad en su club.

En general los jugadores pasan por un buen momento. Esperamos que a la hora de ponerlo al servicio del colectivo puedan consolidar una idea de juego. Este recambio generacional ha tenido de todo un poco: tenencia, verticalidad, desconcentración en los comienzos de los partidos, desequilibrio y en otros momentos lo contrario, contundencia ofensiva. Pero falta consistencia.

En cuanto al resultado, es hora de demostrar la superioridad ante Venezuela y para eso hay que repetir el libreto empleado ante Ecuador, en Barranquilla. Esos puntos son fundamentales para ir con tranquilidad en las cuentas a Manaos a jugar contra Brasil.

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