Por: Iván Mejía Álvarez

Héroes

A la izquierda, a la derecha, por el centro, por los lados, abajo y arriba, todo, absolutamente todo terminó en las manos de Bava, el gigante de 35 años que defiende la puerta del Bucaramanga.

Tras venir del ascenso, los búcaros están en semifinales luego de su empate frente al Cali que, una vez más, ha dejado a sus hinchas viendo un chispero. Cali lo intentó por todas las vías y perdonó frente al golero bumangués. Le dio la posibilidad de lucirse, de atajar, de controlar y también despilfarraron opciones claras de gol que terminaron desviadas.

En otro juego, cuando Patriotas se paró frente a la pelota en la serie de cobros desde los doce pasos, nadie imaginaba que Joel Silva impondría autoridad en su raya que obligaría a los pateadores contrarios a fallar los tres primeros cobros y a liquidar tan rápidamente la serie.

Silva se vio monumental en esa portería e intimidó a los cobradores, que no encontraron el hueco para definir. La sola presencia de Joel Silva asustó a los inexpertos cobradores y fallaron reiteradamente, lo que demuestra que estaban aterrados por el temor escénico de llegar a la semifinal y que cuando Silva se puso al frente, los acabó de bloquear mentalmente.

Por otro lado, a pesar de que le hicieron tres goles, Vikonis, el portero de Millonarios, fue el gran héroe para que Nacional no hubiese ganado por estrepitosa goleada a los azules. Fue tanta la diferencia en el fútbol, en el trámite del partido, que la cuenta bien pudo ser más generosa. Un equipo sin la totalidad de los titulares pero con una idea clara, una identidad en su juego, frente a un equipo que salió a “nada”, mal defensivamente, desequilibrado y desbalanceado, y peor aún en la parte ofensiva. Nacional es hoy por hoy mucho equipo para los demás rivales de la Liga. Millonarios está tan confundido en la dirigencia como en el cuerpo técnico. Los unos viven hablando de emisiones gigantescas de acciones, asociaciones con equipos europeos, lejanos a la realidad, y el otro intenta manejar un equipo de regular para abajo. Ni Cocca ni la junta saben para dónde van.

Ánderson Plata no ataja, pero es el delantero más potente en los actuales momentos. Ninguno como Plata entiende los movimientos del contraataque cardenal. Sólidos en defensa con sus siete y ocho defensores, cuando los rojos atacan en transiciones largas y cortas, Plata conoce el oficio de la diagonal, los desmarques y el gol. Costas ha logrado montar un equipo sólido, que sabe a qué juega, adaptado a los hombres que tiene. Costas es un tipo inteligente.

Bava, Silva, Vikonis y Plata, los héroes del fin de semana.

 

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