Por: Iván Mejía Álvarez

Hora de pensar

Las circunstancias externas obligan, generalmente, a los cambios internos. La Dimayor está forzada a presentarles a sus afiliados unos calendarios coherentes con las nuevas políticas derivadas de las variantes que implementó Conmebol para los dos torneos de clubes que organiza, la Libertadores y la Sudamericana.

Sin embargo, la Conmebol no ha enviado las fechas ni el patrón de competición para sus eventos. Y esta circunstancia le impide a la Dimayor ir apropiando fechas para sus dos torneos, Liga y Copa, y, por supuesto, para la B.

Los equipos recibieron instrucciones de la administración para que enviaran a la entidad sus ideas en torno al campeonato del próximo año. No hubo interés en proponer, tan solo Cali y Millonarios, hasta el momento de escribir esta nota, se tomaron la molestia de enviar unos borradores para que sean presentados en la próxima asamblea, a finales de noviembre.

Millos propone los dos torneos actuales con cuadrangulares para definir los campeones. El Cali quiere volver al larguísimo y aburridor torneo de dos vueltas. Es curioso. Hace muchos años el mejor presidente de la historia del Cali, Álex Gorayeb, se inventó o copió la idea de los dos torneos y con eso le dio un vuelco radical al fútbol de clubes en el país. Ahora, uno de los presidentes más malos que haya tenido el Cali quiere volver a ese campeonato largo y desabrido.

La idea de Millos, con cuadrangulares finales, resulta pesada en el remate. Definitivamente, es mejor el actual sistema de la eliminación, directo; este “mata mata” a la colombiana que parece justo y equilibrado.

La presencia de cinco equipos en la Libertadores y cuatro en la Sudamericana, que arrancará desde el primer semestre, obligan a pensar en un calendario recontra congestionado y con muy pocas fechas disponibles entre semana para Liga y Copa Águila.

A propósito, sería bueno que los dirigentes de la Dimayor pensaran en eliminar el formato inicial de la Copa con esos insulsos y anodinos cuadrangulares, muchos partidos, estadios vacíos, ningún interés, y proponer una auténtica Copa de eliminación directa, como se hace en otro países. Sería más técnico y descongestionaría las fechas.

La polémica del sistema de campeonato merece ser divulgada y no puede dejarse solo en manos de la administración y los equipos. Ellos no parecen muy interesados y, como siempre sucede, aparecerán a la asamblea a debatir sus viejos puntos de desencuentro entre ricos y pobres y olvidarán que el público consumidor tiene opiniones en torno a lo que le gusta y no le gusta del actual formato.

Aunque sea difícil, es hora que piensen en fútbol.

 

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