Por: Uriel Ortiz Soto

¡Icetex perdió su función social!

El Instituto Colombiano de Créditos Educativos, ICETEX, requiere de una profunda investigación, puesto que son frecuentes las denuncias que desde años atrás se vienen presentando por casos de malos manejos administrativos y financieros; en lo que sea posible debe ser sometido también a una reestructuración con el fin de enderezar su rumbo, para que vuelva a ser la entidad con los fines nobles y altruistas para los cuales fue fundado en beneficio de los estudiantes carentes de recursos económicos que merced a ello ven frustradas sus ilusiones de ingresar a una universidad.

Es indudable que los bachilleres de escasos recursos obligatoriamente son potenciales clientes del ICETEX, que de entrada les abre sus puertas con mucha facilidad, pero con el correr de los años a medida que avanzan en sus estudios se ven estrangulados por las deudas educativas contraídas con la entidad, que la mayoría de las veces se vuelven impagables y tanto deudores como fiadores son ejecutados judicialmente y reportados a las centrales de riesgo.   

Cuando las instituciones se desvían de su objetivo social para las cuales fueron creadas, por lo regular fracasan y se convierten en fortines burocráticos con graves perjuicios para quienes son sus beneficiarios, por eso en menester que quienes en los actuales momentos tengan deudas pendientes con el ICETEX, bien les valdría que hagan valer sus derechos a la luz de los estatutos de la entidad y se darán cuenta de los abusos que se vienen cometiendo en su contra.   
Pretender cambiar el enfoque de las entidades es muy propio de  gerentes petulantes e incapaces, sin ningún criterio de servicio social, que llegan a ellas por recomendaciones políticas, no ha administrarla, pero si a disfrutar del botín recaudado y acaudalado a través de varios años, sin importarles las consecuencias a futuro.

El doctor Gabriel Betancourt Mejía, fundador del ICETEX, desde el más allá debe estarse revolcando en su tumba y sentirse indignado, puesto que su obra cumbre de ayuda a los estudiantes der escasos recursos económicos, está siendo pisoteada y ultrajada por quienes vergonzosamente la han dirigido en los últimos años; pareciera sentirse ultrajado con su estatua de reconocimiento colocada a la entrada de la entidad y pidiera a gritos que la retiraran, puesto que sus objetivos fueron desviados de su ideario educativo, para convertirla en una entidad vergonzante y usurera.  

Es muy grave para nuestro País que entidades que fueron creadas con propósitos tan nobles como   el Instituto Colombiano de Estudios Educativos, ICETEX,  se hubiese desvaído de sus objetivos iniciales para convertirse en una organización de prestamistas, y en el azote de quienes para poderse educar tengan que acudir a un crédito, para posteriormente quedar pignorados académica y laboralmente a las petulancias de  créditos que se vuelven impagables por la usura y lo elevado de sus intereses. 

Lo más grave es que actualmente el ICETEX, está regentado por un gerente derrochador, que hasta para tomarse un tinto se inventa un viaje con pasajes aéreos, viáticos, y todo incluido sin mediar las circunstancias de tiempo modo y lugar, sin darse cuenta que sus beneficiarios son jóvenes de escasos recursos económicos que tienen obligatoriamente que acudir a sus créditos usureros, pero que una vez terminan sus carreras empiezan a vivir junto con sus familias o quienes les sirvieron de fiadores todo un calvario de cobros permanentes, lo más grave  reportados a las centrales de riesgo. 

Son más de 70.000 beneficiarios del ICITEX, entre profesionales y estudiantes que se encuentran actualmente atrapados por los créditos que prácticamente se volvieron impagables, puesto que están upaquizados,  convirtiéndose en deudas de difícil cobro para la entidad, con el agravante que los profesionales que salen pignorados, no son contratados en las empresas privadas puesto que al estar en mora en sus pagos, les hacen invivible su estadía donde trabajan, razón por la cual los gerentes evitan tener este tipo de problemas, el de soportar los “chepitos” educativos del Icetex amenazando al empleado deudor moroso del Icetex.   
No obstante la directiva presidencial 01 del 10 de febrero/2016, donde se ordena la moderación en los gastos de las entidades públicas, el señor gerente del Icetex, parece que no la entendió, todo lo contrario, invirtió 68 millones de pesos en pasajes aéreos para 42 viajes al interior de país en lo que va corrido del año. Viajes que a lo mejor no tienen ninguna justificación, por eso valdría la pena que los organismos de control iniciaran  cuanto antes una investigación que permita aclarar las dudas y las falencias que de tiempo atrás se vienen presentando con denuncias de respetables medios de comunicación.
En nuestro haber existe una relación de pasajes aéreos y viáticos girados al señor gerente: Andrés Eduardo Vásquez Plazas, que en solo 2016 se ha gastado también más de: treinta millones de pesos en viajes al exterior, muchos de ellos sin justificación alguna.
Son cientos los profesionales que actualmente no han podido despegar laboralmente, puesto que su diploma de grado aunque no se manifieste, tiene el lastre de ser deudores del ICETEX., es decir que terminan sus estudios profesionales pignorados por la usura de la entidad prestamista.

Sí revisamos: los estatutos, la misión visión, los fines y objetivos, que llevaron al ilustre colombiano Gabriel Betancourt Mejía, a fundar el Icetex, llegamos a la conclusión que el estado en que actualmente se encuentra no pasa de ser un banco de prestamistas y usureros, con un director derrochador a la cabeza y una burocracia excesivamente innecesaria. 

Ante todos estos desaciertos y en  aras de procurar dar un alivio a los deudores del ICETEX, valdría la pena que cada uno de estos créditos se reestructuraran, permitiendo a sus beneficiarios un pago más acorde con su situación actual, es decir, condonado los intereses de mora, sacarlos de las centrales de riesgo, para que así puedan acceder a un empleo, o montar su empresa, sin que ser deudores del ICETEX se les convierta en el peor de los obstáculos para salir adelante laboral y profesionalmente.  

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