Por: José Roberto Acosta

Isagén: el valor infinito del agua

Sequía, incendios forestales, muerte de animales y cosechas, sed, hambruna, inflación, graves males que se derivan de la actual escasez de agua que sufre Colombia, pero mientras tanto, el próximo 13 de enero el Gobierno venderá, por unos secos dólares, la empresa nacional que más agua maneja.

Se entregará al inversionista extranjero un valioso patrimonio ambiental de 23.000 hectáreas de bosques, espejos de agua y amplia biodiversidad. ¿Qué gobernante, en este momento de la historia, cede por dinero a extranjeros el recurso hídrico de su Nación? Ninguno. Para cualquier ser humano hoy, por sentido común, es preferible contar con agua potable para subsistir, por encima de contar con miles de kilómetros de carreteras para morirse de sed en su trayecto.

Se logró probar que no se cambia un activo por otro, sino que el dinero irá a créditos baratos para inversionistas privados que, me atrevo a anticipar, entrarán en quiebra y no devolverán los recursos. Quedó al descubierto que Isagén se estaba regalando a oscuros intereses particulares, pues el precio se mejoró desde el inicio en $2 billones, mientras que el índice accionario del mercado bursátil local, en el mismo lapso, perdió un 32 % de su valor. Se demostró que existen alternativas financieras para hacer las carreteras y demás obras que tanto necesita el país, pero sin desprenderse de un activo de tanto valor estratégico.

El ministro de Hacienda, en una turbia maniobra que la historia le cobrará, cuadró el plazo para tramitar la venta con la vacancia judicial y el cese de sesiones del Congreso, de tal suerte que las acciones de nulidad que aún cursan ante el Consejo de Estado no vuelvan a interferir con su sospechoso capricho, ni quepan acciones que tutelen el derecho fundamental al libre acceso a la administración de justicia o busquen evitar un perjuicio irremediable. Pero si tienen todo el poder, ¿para que las trampas?

Einstein consideraba que solo había dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana, y lo que se consumará con la entrega de Isagén a extranjeros se recordará por nuestros hijos con rabia y tristeza. Ojalá las redes sociales, movilización ciudadana y medios de comunicación frenen tan palmario error de Juan Manuel Santos, sus ministros y la coalición de gobierno.

@jrobertoacosta1l

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