Por: Santiago Montenegro

A James le conviene irse

El clásico Barcelona-Real Madrid del sábado pasado es la prueba definitiva de que Zinedine Zidane no quiere y, posiblemente, no necesita a James Rodríguez en su esquema de juego del Real Madrid. Es una lástima que así sea, pero es la realidad.

James está banqueado y eso está afectando su nivel de juego. Es un círculo vicioso. Porque no le dan muchos minutos de juego, James no alcanza un alto nivel de rendimiento. Y, porque no tiene un alto nivel de rendimiento, no lo incluyen en la titular. En el clásico no jugó siquiera un minuto. A no ser que suceda algo extraordinario en las próximas dos semanas, James debería dejar el Real Madrid y partir hacia otro club en el que pueda demostrar todas sus condiciones, que son extraordinarias.

No es fácil explicar por qué perdió la titularidad. En su primer año, después del Mundial de Brasil, en el que fue el máximo goleador, tuvo una temporada espectacular, de la mano del técnico italiano Carlo Ancelotti, a pesar de que el Madrid no ganó ni la Copa de Europa ni la Liga de España, los dos trofeos más importantes de la temporada. Así, además del prestigio que traía del Mundial de Brasil, por su rendimiento en ese primer año, la prensa y la afición de España y del viejo continente se rindieron a sus pies y llegaron a hablar del futuro Balón de Oro. Pero, precisamente, por no haber alcanzado ninguno de los grandes trofeos ese año, el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, decidió echar a Ancelotti y contrató a Rafael Benítez, y allí comenzaron los problemas de James. Con la excusa de que llegó tarde para la pretemporada, en el verano de 2015, Benítez lo comenzó a banquear, lo que disgustó al jugador, quien comenzó a mostrar su insatisfacción con gestos de desagrado durante los partidos y a hacer comentarios, particularmente a la prensa colombiana, que causaron malestar al técnico y al cuerpo directivo.

Siempre ansiosa de sangre, una parte de la prensa deportiva española empezó también a ensañarse contra James, circulando rumores sobre supuestos romances con modelos, visitas frecuentes a discotecas en días de semana y excesos de velocidad al volante. Sin duda, varios comentaristas chovinistas de la península jamás han querido a James, a quien ven como un sudaca que le hizo sombra a una de las grandes esperanzas del fútbol español, Francisco Alarcón, conocido como Isco. Mediapunta, como James, Isco fue desplazado por nuestro compatriota durante su primera temporada, lo que causó el enfado de no pocos analistas deportivos y seguidores del nacido en Benalmádena.

Además, sabiendo que en cualquier momento James retoma su nivel de juego y vuelve a ser titular, esta prensa amarilla está tratando de destrozarlo ahora que está en la banca. Insinuando que es desleal con su equipo, muestran tomas de James bostezando cuando el Madrid anota un gol, o que se queda sentado cuando toda la suplencia se levanta a protestar una mala decisión del árbitro, o que no celebra con suficiente júbilo un triunfo del Real Madrid.

Y la verdad es que el equipo de Zidane ganó la Copa de Europa y va de primero en la Liga, con James en la suplencia. Por su bien personal y por el bien del fútbol, James debe buscar otro equipo en donde pueda desplegar sus inmensas capacidades.

 

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