Por: Ignacio Mantilla

La autonomía universitaria

La semana pasada, durante los días 1 y 2 de diciembre, se llevó a cabo la XIX Asamblea General de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL), que contó con la participación de 260 autoridades universitarias de toda la región.

La Asamblea de este año no pudo tener mejor escenario para hablar del presente de las universidades de América Latina y el Caribe y el papel en el futuro de la autonomía universitaria, pues tuvo lugar en la emblemática Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), gestora de una de las reformas universitarias más influyentes y duraderas en nuestra América, conocida como la Reforma de Córdoba de 1918.

Fue gracias a esa reforma que el concepto de autonomía universitaria tomó verdadero significado para las instituciones de educación superior de toda Latinoamérica. El movimiento estudiantil de la Universidad de Córdoba logró levantar la voz en contra de la intervención de poderes económicos, políticos y religiosos que pretendían manipular el quehacer universitario para favorecer siempre y en cada caso sus particulares intereses de grupo.

Fueron los estudiantes quienes lucharon en favor de una universidad abierta a su comunidad y al servicio de toda la sociedad, una universidad que autónomamente fijara sus objetivos y buscara el cumplimiento cabal de su responsabilidad con la sociedad. El famoso manifiesto de Córdoba fue y sigue siendo un llamado a la academia para que no le dé la espalda a su comunidad, para que preserve responsablemente su autonomía, principal instrumento que define a la universidad y a su vínculo con la sociedad.

En esta ocasión, la reunión de Córdoba sirvió para que los rectores reflexionáramos y evaluáramos el grado de autonomía universitaria en el estado actual de nuestras instituciones. La declaración final de la XIX Asamblea de la UDUAL recoge algunas conclusiones del foro central: “La autonomía, considerada como una de las mayores fortalezas y señal de identidad de las instituciones de educación superior latinoamericanas y caribeñas, supone una experiencia histórica que da contenido y proyecto a nuestras universidades. La Reforma de 1918 marcó un punto de partida en la construcción de la universidad autónoma, sostén de la educación como derecho humano, bien social y obligación del Estado. A su vez, dota de garantías y libertades a la universidad como comunidad de pensamiento. El desafío contemporáneo es preservar el concepto de autonomía que se ha constituido como transversal a las funciones sustantivas de libertad de cátedra en la enseñanza, libertad de pensamiento en la investigación, libertad de gestión y administración, así como libertad para establecer vínculos de compromiso social”.

Es en este sentido en el que creo que la autonomía universitaria no es un mero capricho de las instituciones educativas frente al establecimiento estatal; la autonomía define a la universidad, pues sin ella la universidad no puede constituirse en la conciencia, la guía y la consejera sabia de la sociedad, mucho menos podrá formar y educar para la libertad y la paz.

La autonomía universitaria significa hoy más que nunca el fortalecimiento de la independencia y de la actitud crítica de los cuerpos colegiados que gobiernan nuestras instituciones; la financiación adecuada por parte de los gobiernos nacionales, que posibilite el desarrollo de proyectos con profunda responsabilidad social; el fortalecimiento de la libertad de caìtedra, de investigacioìn y de autogobierno institucional, sin ir en contra de las leyes nacionales y los principios y derechos universales. El ejercicio responsable de la autonomía frente a la sociedad exige la rendicioìn periódica de cuentas como expresión del compromiso con la calidad, la transparencia, la ética y el humanismo. 

Lamentablemente, los rectores de universidades de América Latina y el Caribe hemos identificado que hoy la autonomía, cada vez más, se ve amenazada por factores externos a la universidad. El señor rector de la Universidad Estadual de Campinas, José Tadeu Jorge, quien ha sido presidente de la Unión durante los últimos 5 años, ha llamado la atención al respecto al afirmar que hoy en día hay más influencia de la economía que de la política pública en nuestras universidades.

Y es que la presión por la autofinanciación en las universidades públicas y, en consecuencia, la búsqueda de nuevos recursos mediante estrategias de negocio, ha provocado en algunos casos que las universidades públicas terminen cediendo su calidad y su crecimiento racional y natural por nuevas fuentes de financiación con compromisos específicos. La universidad pública debe estar completamente financiada por el Estado, pues sin esta condición la autonomía universitaria se ahoga en medio de las dinámicas del mercado.


En Córdoba hemos reafirmado que defender valores y construir un nuevo modelo que privilegie la educación como un bien social, supone no someterse al mercado ni a los requisitos de un modelo dirigido a los intereses privados. La UDUAL alerta sobre el riesgo de permear la autonomía universitaria bajo presión de los gobiernos, ya sea para seguir estrategias de mercado como mecanismo de autofinanciamiento o para atender clasificaciones que privilegian sólo el trabajo en algunas áreas del conocimiento. Las universidades, por su naturaleza humanista, no pueden renunciar a la cultura y al pensamiento en libertad que hoy reclaman apoyo y son parte constitutiva del conocimiento, en un sentido amplio. La filosofía no es prescindible sino fundamental para pensar el mundo, la técnica y la vida.

Bajo el marco de los proyectos desarrollados por la UDUAL, existe el compromiso férreo de las universidades de América Latina y el Caribe en “hacer de la autonomía universitaria una ruta de reflexión y memoria, pero también de proyectos de futuro”. Y desde la Universidad Nacional de Colombia, patrimonio de todos los colombianos, vislumbramos que, de la misma forma en la que se proclamó la autonomía hace ya casi un siglo desde la Reforma de Córdoba, la defensa actual de la autonomía es un elemento esencial para consolidar nuestra calidad y hacer de la excelencia un hábito.

*Rector, Universidad Nacional de Colombia
@MantillaIgnacio
 

 

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