Por: Óscar Sevillano

La Avenida Caracas con Avenida Jiménez en Bogotá

Cuando la Administración de Bogotá, en conjunto con la Fiscalía General de la Nación y la Policía Nacional, se dieron a la recuperación de la Calle del Bronx y de esta manera iniciar la persecución al crimen organizado que desde ese lugar operaba en la capital del país, muchos nos arriesgamos a vaticinar que la culebra seguiría viva y que se iba a trasladar de madriguera.

En efecto no nos equivocamos, y nos atrevimos a mencionar algunos sectores de la ciudad a donde este problema se iba a trasladar, entre esos, los  barrios Santa Fe, San Bernardo, El Amparo, Patio Bonito, Las Cruces, etc., lo que nunca nos imaginamos es que poco a poco este se iría tomando la Avenida Jiménez entre carreras 13 y 18, extendiéndose hasta la calle 22,  a la vista de la Policía y de la misma autoridad Distrital.

Es fácil darse cuenta al pasar por este tramo de la ciudad, que ha sido tomado por habitantes de la calle, tráfico de droga, venta de objetos robados y el hurto a personas que transitan en este sector.

Fue de esta manera como poco a poco el Bronx llegó a convertirse en el nido más grande de la criminalidad en el país, mientras los alcaldes de turno, negaban que el crimen organizado se había tomado la ciudad, incluso uno de ellos (Antanas Mockus) nos vendió el cuento de que en Bogotá no se reproducían estos fenómenos, según él, “por qué el respeto a la vida  estaba sembrado  en cada bogotano”.

Hoy vemos que esto no era tan cierto y que en Bogotá la vida vale lo que cuesta un celular, no importa su marca, pero que además la capital del país no estaba blindada del narcotráfico y del accionar delictivo de quienes hicieron o hacen parte de grupos al margen de la ley, en este caso las bacrim.

Lo anterior, porque tampoco podemos negar que lo que existía al interior del Bronx era una banda criminal, integrada en gran medida por miembros de las AUC que se desmovilizaron bajo la ley de Justicia y Paz y que fueron traídos a la ciudad en el Gobierno de Álvaro Uribe, quienes reincidieron en negocios ilícitos  implementando en la ciudad las mismas prácticas aprendidas en el paramilitarismo, es decir, torturas, desapariciones, asesinatos selectivos, etc.

Esa misma organización criminal una vez más reaparece en la escena, esta vez a la vista de todos y de todas. Lo podemos comprobar cuando se transita  desde la Avenida Jiménez entre la carrera 13 y carrera 18 hasta la calle 22, donde el tráfico de drogas; hurto de celulares; venta de objetos robados; prostitución y la  presencia de hombres que paralizan e intimidan  con la mirada,   camuflándose  detrás de los indigentes,  que al igual que en el Bronx, les sirven de escudos humanos.

¿Qué sucede entonces con la policía que tiene una estación en este sector y un CAI en el parque de las Mariposas? ; ¿No se han dado cuenta o una vez más se está comiendo del mismo plato con la ilegalidad?; ¿Por qué el Alcalde Mayor no actúa con la misma contundencia con la que ordenó el desalojo de quienes estaban  en el campamento por la paz en la Plaza de Bolívar?; ¿Qué debe suceder para que las autoridades distritales, nacionales y de policía descubran lo que se está incubando en este sector de la capital del país?; ¿Qué suceda un hecho lamentable con alguien de fama, adinerado o gran reconocimiento?

Tanto Distrito como Nación están a tiempo de evitar que un nuevo Bronx se instale en este sector, que por demás tiene un alto número de transeúntes, antes de que un hecho de alto impacto suceda y termine por poner en tela de juicio la gestión en materia de seguridad ciudadana y prevención contra el delito, tanto de la misma Alcaldía Mayor de Bogotá como de la Fiscalía y la Policía Nacional.

@sevillanojarami

 

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