Por: Enrique Aparicio

La doncella asiática penetrada por el mercader desde Batavia

En solitario y con su mejor arma, la VOC, el mercader holandés se preparó para conquistar las profundidades de Japón, China e India.

La VOC -en el idioma del mercader: Vereenigde Oostindische Compagnie o sea Companía de las Indias Orientales-, fue la primera multinacional que existió. Tenía 17 directores, el equivalente a una mesa directiva con poderosos mandamases del comercio y la política, cuya escuadra de buques era la columna vertebral que hizo poderosos a los Países Bajos.

El nombre de Batavia no fue algún cuento de las mil y una noches, fue un territorio en Indonesia donde Holanda estableció su centro de operaciones para Asia en lo que hoy es la capital, Yakarta, con un Gobernador que era amo, señor y representante de la VOC para Asia.

El exotismo y las especias –un puñado de pimienta valía una fortuna- empujaron la flota hacia el continente desconocido. Pero ojo, había serios obstáculos. Con singular alegría Portugal y España habían decidido dividirse el mundo con el tratado de Tordesillas (1494) y luego el de Zaragoza (1529). De esta manera Asia quedó en gran parte bajo el reparto de Portugal. Esto quería decir que los holandeses, para poder avituallar a sus navíos, tenían que esquivar a los portugueses en el mar y tierra para llegar adonde se producían las especias. Como puede ver el tema no era nada sencillo. Inglaterra jugó un papel muy importante en este período pero eso es otra historia.

Un aspecto importante fue la prioridad que Portugal y España le dieron a la expansión religiosa sumada a la parte comercial, lo que motivó un rechazo por el gobernante de turno -en Japón y China, en diversas épocas- quien sintió amenazado su poder por gente y religión extranjera. Esto trajo como consecuencia que Japón se inclinara por favorecer a los holandeses cuyo lema era “negocio es negocio”, sin Dios de por medio. De esta manera los Países Bajos lograron desarrollar y expandir su potencial comercial por su visión y ambición mercantilista.

El primer cuerpo expedicionario de la VOC en Asia terminó en una costosa derrota en barcos y gente. Pero los holandeses son y han sido un hueso difícil de roer, especialmente cuando se trata del billete. En un segundo intento (1598), la flotilla comercial donde el dinero y la bala iban acompañados, tuvo más éxito. En el You Tube se puede ver un modelo del Mauritius, barco expedicionario de la segunda misión, del cual se hizo una réplica en plata para conmemorar su victoria.

El nuevo comercio no creció por sí solo. Holanda estaba en su época de oro. La clase media, la burguesía, tenía un gran poder de compra. Ya no eran solo los ricachones quienes tenían acceso a los nuevos tesoros, como la porcelana proveniente de China que se hacia con una arcilla cocida a altas temperaturas que permitía obtener piezas casi transparentes sin que se rompieran.

Como consecuencia de estos nuevos objetos, el oro y la plata dejaron de ser signo de riqueza y más bien los productos provenientes de Asia comenzaron a tener un enorme valor, entre otras la seda, las especias y la porcelana. Hay una pintura en el You Tube, donde se ve a una familia en la sala con 35 platos de porcelana como decoración. Los diamantes, que posteriormente dieron origen a la industria de la talla de esta piedra preciosa, el marfil -ver la caja que representa una cacería de elefantes tallada en Sri Lanka-, los lacados, los tapices de seda y mucho más creó un universo de comercio exótico. La ciudad de Ámsterdam paralelamente se convirtió en EL centro financiero del mundo. La primera bolsa de valores nació en esta ciudad.


El nuevo comercio asiático trajo a Holanda un cambio de gustos y costumbres. Era una época de riqueza el Siglo de Oro holandés ( 1600 - 1680) . Los pintores y artistas flamencos encontraron un mercado en la burguesía que ya podía pagar un Rembrandt, eso sí de los de formato pequeño, para decorar sus viviendas.

Los “conquistadores” del Asia comercial no se detuvieron en sus aventuras. El negocio con Japón fue debido a la viveza y ambición, pues es cierto que el país del Sol Naciente les dio espacio para comerciar, pero en forma supervigilada, nada de que: “Sigan aquí están en su casa”. Los locales les tenían una desconfianza enorme a los extranjeros y fueron la paciencia y el sentido del negocio los que les permitieron sobrevivir.

Los ejemplos son muchos. Portugal conquistaba y Holanda llegaba y los sacaba. Un ejemplo es India, la ciudad de Cochin, emporio de especias, conquistado por portugueses, incluso el gran navegante Vasco de Gama murió allí. Los mercaderes neerlandeses expulsaron a los lusitanos y se instalaron por más de 100 años. Todavía existen vestigios de su pasar por estas tierras situadas en la provincia de Kerala, una de las regiones mas bonitas de la India.

El You Tube, con la colaboración del Rijkmuseum, el museo más importante de Holanda, y de Jan van Campen, curador de la exhibición temporal Asia > Ámsterdam que estará abierta hasta el 17 de enero, nos ayudaron a poner en orden las piezas para esta nota.


Que tenga un domingo amable.
 

 

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