Por: Luis Carvajal Basto

La era Trump

La “sorpresa” electoral y sus consecuencias en la política norteamericana serán poco, comparadas con el impacto en la economía y el comercio internacional.

Nicolás Kristoff, columnista  del NYT, dijo con buen juicio “el tiempo para despotricar ha terminado y es hora de aceptar lo inevitable”. Algo así debió pensar el presidente Obama al recibir a Trump  y salir de su primera reunión con una declaración serena augurando una transición tranquila entre dos visiones tan opuestas, aunque Estados Unidos, como  la Inglaterra post Brexit o Colombia después del  plebiscito, tengan como saldo  unas sociedades  polarizadas  luego de sendas campañas cargadas de mentiras y odio. La victoria de Trump puede observarse desde  tres perspectivas: 1) La manera como  consiguió ganar, 2) Las circunstancias  del  periodo histórico, y 3) Las consecuencias que tiene para Estados Unidos y el mundo.

La campaña

La estrategia ganadora privilegió sentimientos y emociones a las puras razones sustentadas en hechos : Trump creció  planteando varios desafíos como afirmar que Obama no había nacido en los Estados Unidos, obligándole a responder, y  el más “rentable” de todos: satanizar la inmigración y las comunidades Hispana y Musulmana, lo que le costó su reproche pero le aseguró el nicho en que afianzó su candidatura: los votantes  blancos  empobrecidos  a los que  globalización y  crisis quitaron sus  empleos.  El voto, sin duda, fue racista y con  gran influencia de las iglesias cristianas que lo vieron como un adalid contra el “libertinaje”.

Por otra parte, como en Inglaterra y Colombia, las encuestas no  identificaron al  elector, apareciendo  nuevamente el  “voto vergonzante”. Las conductas electorales han cambiado pero no tanto los métodos  utilizados para escrutarlas. El uso de conocimiento y tecnología , Inteligencia de datos,  en las campañas, es verdadero y desaforado poder en un mundo en que  el uso de  mentiras o la utilización de sentimientos y emociones negativas, como el miedo, no están penalizadas o es muy difícil hacerlo, porque las legislaciones  van pasos atrás del desarrollo  informático, científico y tecnológico. Pero eso juega para todos los candidatos y no explica el resultado. No hay tal, en este ámbito, “dictadura de internet”.

En ese escenario  la campaña de Trump pudo ganar, aunque Clinton tuvo más votos, por las decisiones, “apenas”, de algo así como 100.000 electores que le dieron la victoria en Michigan ,Wisconsin y Pensilvania (46 votos electorales).La estrategia de Clinton, centrada en descalificar a Trump, no fue suficiente entre quienes  anhelaban el “cambio” que  simbolizaba , para muchos, como candidato “descafeinado”, por sus antecedentes de empresario , frente  a  los políticos “típicos” representados  en el imaginario colectivo por la señora Clinton.

Un periodo de dificultades.

Sabemos que los partidos de gobierno se desgastan, mucho más en  periodos de crisis como el que el mundo atraviesa desde 2008. La crisis fiscal de los gobiernos y reiterados casos de corrupción en todas partes, han propiciado pérdida de credibilidad global en la política. Vivimos una crisis del sistema.

La realidad de una globalización en la que los trabajadores  industriales de los países desarrollados han cedido sus empleos a otros más competitivos, como China, ha creado un caldo de cultivo  reivindicado por sectores populistas.

Lo que viene

La consonancia de los  pro-Brexit con Trump avanza. Los dos tienen un discurso anti globalización que ahora tendrá “dientes”, con  consecuencias: se ven venir acuerdos entre las dos naciones que le restarán consistencia a la Unión Europea.

Su anunciado retorno al proteccionismo desfigurará el actual orden internacional fundamentado  en la Libertad de comercio; la OMC y la cláusula de nación más favorecida, mediante la cual los países  deben extender a los demás   cualquier beneficio. Retornaremos a los acuerdos bilaterales lo que, a su vez,  puede cambiar, en el mediano y largo plazo,  la estructura productiva mundial. La interrupción del libre comercio  encarecerá bienes y  salarios reduciendo  utilidades. No es difícil anticipar  conflictos comerciales con China y México en el corto plazo. Pero este neo proteccionismo puede tener un efecto más grave: desplazar el difícil momento de la economía mundial hacia una recesión.

Colombia, a diferencia de México, no vende a Estados Unidos, productos industriales de forma significativa. Las exportaciones a ese país cayeron  más de un 50% desde 2012, año en que se firmó el TLC, y las industriales representan menos del 8% del total. Nuestras preocupaciones deben centrarse en las variaciones cambiarias y en la tasa de interés.

Trump en el gobierno supone un choque de valores pero también de intereses entre naciones. La Unión Europea de Merkel y Hollande tiene una agenda y un lenguaje diferente, pero ¿Por cuánto tiempo? La gran perjudicada, si cumple sus promesas, inicialmente es  China. ¿Cómo reaccionará?  La incertidumbre es tal que Incluido Trump, quien ha sentido el rechazo de la mitad de un país que salió a las calles gritando  “no es mi presidente” y ahora sabe que construir muros es más complejo que prometerlos, todos tenemos más preguntas que respuestas.

@herejesyluis
 

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