Por: Indalecio Dangond B.

A la espera de la tributaria

Les va a quedar difícil a los congresistas hacer un análisis juicioso a los 311 artículos que trae la nueva Reforma Tributaria en 24 días hábiles que restan de esta legislatura.

Semejante esfuerzo que hicieron los integrantes de la Comisión de Expertos, para entregar a tiempo (en febrero) las recomendaciones que necesitan nuestro sistema impositivo, para que ahora el Gobierno ande en estos afanes.

Si esta obligada Reforma Tributaria no alcanza a ser aprobada este año, los ingresos del gobierno van a reducirse y habrá que hacer recortes a los programas de inversión del Presupuesto General de la Nación de 2017, que según los cálculos de la Dian, pueden ser alrededor de los $17 billones. Esto obliga al Gobierno, reducir en un 10% sus programas de inversión en salud, educación, inclusión social y desarrollo rural agropecuario.

Así las cosas,  el año entrante, 5 millones de niños se quedaran sin alimentación escolar, 120 mil jóvenes sin crédito para educación superior, 50 mil bachilleres sin becas universitarias, 5 millones de colombianos sin acceso a la salud, 1.1 millones de familias pobres sin ayuda del programa Familias en Acción y unos 2 millones de pequeños productores del campo sin los programas de asistencia técnica, transferencia de tecnología, seguro agrario, riego y control fitosanitario.

También se afectará la creación de más empleos formales, el programa de incentivos tributarios en renta que el Gobierno piensa instituir para aquellas empresas que se instalen en zonas afectadas por el conflicto armado, la modernización de la Dian, la lucha contra el contrabando, el control a las ONG de garaje que evaden impuestos y no se podrá reducir y unificar las  tarifas de impuesto a la renta. Además de lo anterior, habrá que reducir en un 10% el pago a los pensionados, los recursos para las cárceles, los subsidios para adquisición de vivienda, las inversiones en infraestructura y el presupuesto de la rama judicial, entre otros.

El hueco fiscal que le dejó al Gobierno Nacional, la caída abrupta de los ingresos provenientes del petróleo ($ 23.6 billones), el costoso gasto en funcionamiento y el alto grado de corrupción pública, tienen las finanzas del Gobierno en semáforo rojo. Aquí no hay control en el despilfarro de los dinero públicos que se gastan en viajes y campañas publicitarias, en costosos e innecesarios esquemas de seguridad (escoltas y vehículos blindados) y en repartición de mermelada.

Los colombianos no tenemos ningún reparo en pagar los impuestos que se aprueben en esta Reforma Tributaria Estructural, lo que nos indigna es la manera tan descarada como los políticos se roban esos impuestos sin que la justicia los inhabilite, los condene y les confisque sus bienes. El día que eso suceda, no tendremos la necesidad de presentar más reformas tributarias ante el Congreso de la República.

En el tintero:

1. Si no exoneran de impuestos las inversiones en sistemas de riego, drenajes, equipos pecuarios y mecanización de cultivos, será muy difícil lograr que el agro sea rentable y competitivo en este país.

2. Con la designación de Yaneth Giha, como nueva ministra de Educación, ahora habrá más ministerio que ministra. Éxitos, muchos éxitos.

Twitter: @indadangond

 

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