Por: Juan Carlos Gómez

La internet de Trump

Thatcher en Gran Bretaña y Reagan en Estados Unidos simbolizaron en los años 80 un cambio esencial en el modelo de Estado: del bienestar a la regulación, se suponía que la empresa privada volvería a ser el motor de la economía sin que estorbara la intervención estatal.

Por ese camino se privatizaron y entraron en competencia los servicios públicos. En ese escenario surgió internet, afortunadamente, porque así los nuevos servicios de telecomunicaciones no terminaron convertidos en monopolio estatal y los más beneficiados fueron los usuarios. Ese modelo de competencia requiere la existencia de organismos reguladores con la facultad de expedir normas, lo que en la práctica sustituyó a los legisladores, en contra de la ortodoxia constitucional y con muchos riesgos.

La FCC, el regulador de las telecomunicaciones en Estados Unidos, es un modelo de referencia para muchos países, incluido Colombia, donde muchas veces copiamos sus normas casi literalmente, aunque algunos quieran hacernos creer lo contrario.

En el gobierno de Obama, la FCC implementó con toda intensidad las reglas de neutralidad de red conforme a las cuales los proveedores de internet no pueden discriminar el tráfico en sus redes ni privilegiar ningún contenido en particular. Gracias a esas reglas, empresas como Netflix, Facebook y Google están montadas sobre la red facturando billones de dólares. Esto no les gusta nada a los operadores de cable ni a los proveedores de internet, quienes se oponen firmemente a la neutralidad de red por la ventaja que les da a sus competidores en la provisión de contenidos que, como sanguijuelas —según ellos—, se aprovechan de sus redes.

La buena noticia para estos opositores es que Trump no parece estar de acuerdo con las reglas de neutralidad de red y, seguramente con la ayuda de los republicanos en el Congreso, esas normas van a cambiar. Como en casi todo, no se sabe cuál es la política de telecomunicaciones que seguiría el nuevo presidente, ni el pensamiento de los nuevos miembros de la FCC. Por lo pronto se conoce que Trump no está de acuerdo con que AT&T adquiera a Time Warner. En ese próximo gobierno es muy probable que la regulación de la telecomunicaciones cambie de manera radical. Ya nos copiaremos.

@jcgomez_j

 

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