Por: Daniel Mera Villamizar

La irresponsabilidad de soltar a 4 mil presos de las Farc así no más

La amnistía automática libera peligros para la sociedad y la libertad condicionada, también.

¿Pueden el gobierno Santos y las Farc  garantizar que entre los miles de presidiarios que saldrán libres por la ley de amnistía no hay cientos a los que la cárcel convirtió en peligros para la sociedad? No. Existe la probabilidad de que hayan entrado a prisión como revolucionarios y salgan como delincuentes. ¿Acordaron medidas gobierno y Farc para poner a salvo de estos peligros a la sociedad? No.

¿Por qué harían algo así? Se trata de una prueba  especialmente delicada de cómo el acuerdo de paz con las Farc no consulta bien los intereses del conjunto de la sociedad. Ver columna "Mejor acuerdo posible" nunca hubo.

Ahora, con lenguaje menos benigno o más realista: si ya en su mayoría eran un peligro para la sociedad cuando entraron a la cárcel (hay que ver nada más el listado de delitos conexos con los políticos — art. 16—), y sabemos los efectos perversos de la cárcel en los presidiarios, semejante excarcelación masiva es de una gran irresponsabilidad. No se está negando la amnistía por principio, sino discutiendo la forma.

Los partidarios del Sí decían que cualquier persona muerta por la fragilidad del cese bilateral del fuego caía sobre las conciencias de los del No. ¿Cómo se sentirán ahora si se les cargan los daños a ciudadanos inocentes por parte de criminales sueltos por gracia de una amnistía mal diseñada e ilegítimamente aprobada?

Aprobar esta ley sin verdadera discusión, sin modificaciones y a pupitrazo, en sesiones extras de diciembre, por fast track, no es un buen comienzo legislativo de la implementación del acuerdo de paz. Como una cosa es la amnistía para los guerrilleros en proceso de dejación de armas, exigida para entregarlas, y otra cosa la amnistía para los encarcelados, bien hubiera podido dividir los asuntos un Congreso menos disminuido. 

No puede ser cierto que crean que basta con que un presidiario firme al salir  "un acta comprometiéndose a no volver a utilizar armas para atacar al régimen constitucional y legal vigente" para que los ciudadanos estén tranquilos respecto de la conducta probable de alguien que ha pasado 10 años en una escuela del crimen, por ejemplo.

Obviamente, esto tiene cara de otra imposición de las Farc en la mesa de La Habana. Lo que llama la atención es la miopía de las Farc: en vez de entender las preocupaciones naturales de la gente y mostrar que son capaces de excluir de la amnistía a sujetos peligrosos, buscan sacar de la cárcel a la mayor cantidad posible de personas, como quien recluta militantes. "Habrá al menos 14.000 beneficiados con la ley de amnistía", dice Enrique Santiago, su asesor jurídico  estrella.

Tan notorio es este afán que podrán incluir en los listados de amnistía a "integrantes  de las FARC-EP tras la entrada en vigencia del Acuerdo Final de Paz con el Gobierno nacional",  "aunque la providencia judicial no condene, procese o investigue por pertenencia a las FARC-EP" (art. 17, númeral 2), es decir, pillos, están a tiempo de afiliarse a las Farc.

Ahora, ¿por qué poner en libertad condicionada antes de tiempo a quienes cuya amnistía la definirá la Jurisdicción Especial para la Paz? Para que se vuelen si les da la gana. Aunque todo esto puede entenderse a la luz de los pensadores políticos y morales de 2016 que todavía no ven impunidad o la ven irrelevante: la cárcel no tiene sentido sino para la gente que delinque sin alegar motivaciones políticas. Feliz año 2017.  @DanielMeraV

 

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