Por: Manuel Drezner

La música de la Colonia

Un concierto en el Teatro Santo Domingo a cargo del conjunto austriaco Tientos, que dirige el colombiano Jorge Daniel Valencia, resultó una de las presentaciones musicales más interesantes que hayan tenido lugar este año.

La razón es que el concierto estuvo dedicado a música americana del período colonial, un repertorio definitivamente diferente y que no es habitual escuchar. Las investigaciones de expertos musicólogos han desenterrado cantidad de música escrita durante los siglos XVII y XVIII en nuestros países y resulta que muchas de estas obras son de calidad suficiente como para ser recordadas y comparadas sin vergüenza con otras del continente europeo más conocidas pero no siempre mejores que las que se incluyeron en este concierto. Claro que quienes creaban esa música buscaban enaltecer el nombre divino y que a través de sus obras se lograra el acercamiento a la fe de indios y clases bajas. (Se suponía que los de clase alta ya eran creyentes fieles, lo cual no siempre fue cierto). Por eso, los archivos americanos contienen cantidad de música que únicamente ha sido desenterrada en los últimos años, regada a través de catedrales, iglesias y monasterios, y de eso constó el concierto que se comenta. En la catedral de Bogotá hay un abundante archivo con obra de Juan Cascante y una de ellas hizo parte del concierto. Igualmente, este incluyó una muestra de Juan Hidalgo, considerado el padre de la ópera y de la zarzuela españolas y frecuente colaborador con Calderón en obras para la escena. Quizá lo más interesante fue un solo de clavecín con el curioso nombre de Retirada del emperador - Los dominicos de España (algunos dicen que este nombre fue inventado después) de Doménico Zipoli, el músico europeo más importante que viniera a América en esa época y que nada tiene que envidiar a su maestro Scarlatti.

El grupo visitante es de categoría respetable y sus miembros individuales son músicos que dominan el lenguaje y que presentan un programa muy variado y ameno, donde lo secular alterna con lo litúrgico. No sé si usaron instrumentaciones originales, aunque en las obras de la época cabe mucha improvisación y arreglos diferentes. Se hubiera logrado una mayor variedad sonora si hubiera piezas con vientos, además del grupo básico de violín, viola de gamba, arpa, guitarra, clavecín y percusión, fuera de una cantante. Fue un concierto del mayor interés y es bueno saber que un colombiano ha logrado agregarse a los movimientos de resurrección de este repertorio.

 

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