Gobierno anuncia 200.00 subsidios de vivienda entre 2020 y 2022

hace 11 horas
Por: Oscar Guardiola-Rivera

La violencia de hombres desesperados

“Necesitamos y tendremos un Hitler que enderece el rumbo en este país”. Así termina la amenazante comunicación recibida por Martin Luther King en 1958. Aparece citada en el primer capítulo de The Radical King, un libro editado por el filósofo Afro-americano Cornel West el año pasado.

Me encontré con la frase mientras leía ese capítulo a mi regreso a Londres desde los EE.UU., tras enseñar el curso de verano en la Universidad de Connecticut a un grupo de estudiantes de ese país, en su mayoría negros y latinos. A mi lado, un hombre blanco leía el periódico más popular en Inglaterra. En su titular de primera página, el tabloide The Sun acusaba al líder del partido Laborista de no reconocer que sólo por fuera de la Unión Europea sería posible controlar el flujo de inmigrantes a este país.

Dicho periódico apoya el voto por la salida de la Unión Europea, en el referendo que tendrá lugar esta semana. Si se hace a un lado la retórica que defiende ese voto en términos de independencia y soberanía británicas, lo que queda es una combinación tóxica entre nacionalismo inglés y un sentimiento anti-inmigrante en cuyo centro se oculta el racismo.

La semana pasada, dos eventos relacionados con esa campaña han revelado la bajeza de los afectos provocados por dicha campaña: el asesinato de la joven parlamentaria laborista Jo Cox, quien defendía el voto por permanecer en la Unión, por parte de un hombre blanco quien gritó “Primero Gran Bretaña!”, el nombre de uno de los partidos de la ultra-derecha nacionalista, antes de patearla, herirla con un puñal, y propinarle dos tiros mortales con un arma de fuego.

Apenas unas horas después, el partido UKIP, que cuenta a Primero Gran Bretaña entre sus precursores y apoya la salida de la Unión, desveló su último afiche publicitario. En este aparece un rio de inmigrantes. Se trata de una referencia visual al infame discurso pronunciado por el ultra-nacionalista Enoch Powell, titulado “Ríos de Sangre”. Su líder Nigel Farage, ha negado que se trate de una imagen racista o fascista.

Apenas unos días antes de regresar a Gran Bretaña había escuchado a Donald Trump referirse a la masacre de Orlando, defendiendo el uso privado de armamento y azuzando de nuevo el sentimiento anti-inmigrante y antimusulmán en los EE.UU. El agresivo Trump podría ser el próximo presidente de esa nación de inmigrantes.

Parecería que nuestro mundo está repleto de líderes como Powell, Farage, y Trump, quienes les acompañan e imitan. A ellos se refería la frase citada por King. ¿Qué hemos hecho, en el mundo y en Colombia, para que sólo persistan hombres así, dispuestos a “enderezar el rumbo” de la manera más violenta y, en cambio, brillen por su ausencia líderes como King, West o Jo Cox? ¿Cuan bajo deberemos caer antes de cambiar el rumbo?

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